El reciente enfrentamiento con Irán dejó una lección amarga en el Pentágono: en una guerra prolongada, Estados Unidos podría agotar sus misiles en cuestión de días, una vulnerabilidad que ahora buscan corregir con urgencia.
Durante su participación en el programa Infobae al Mediodía, el analista internacional Andrei Serbin Pont detalló que el Pentágono está cerrando acuerdos con empresas tecnológicas como Anduril, Leidos y otras startups para reabastecer su arsenal mediante producción masiva y rápida, un giro radical frente al modelo tradicional de contratistas.
La crisis que obligó al cambio
El detonante fue concreto. Durante el conflicto con Irán, Estados Unidos lanzó aproximadamente 1.000 misiles crucero Tomahawk, lo que representó el 30% de su inventario total.
“Reconstruir ese stock podría tardar entre tres y cinco años, incluso con un revamping profundo de la capacidad industrial”, advirtió Serbin Pont.
El costo también resultó insostenible.
“Un Tomahawk sale aproximadamente 3,5 millones de dólares. Solo en los primeros 39 días del conflicto con Irán, se gastaron 3.500 millones de dólares”, precisó el analista.
El programa de los 10.000 misiles
El miércoles pasado, el Pentágono firmó acuerdos marco con cuatro empresas —Anduril, CoAspire, Leidos y Zone 5— para lanzar el programa Low-Cost Containerized Missiles (LCCM), con el objetivo de adquirir más de 10.000 misiles crucero de bajo costo en tres años, con entregas que comenzarán en 2027. Los contratos son de precio fijo, lo que significa que el riesgo financiero lo asumen las empresas, no el Estado.
En paralelo, el Pentágono firmó un acuerdo separado con la startup Castelion para la producción de al menos 500 misiles hipersónicos Blackbeard anuales, una vez que la compañía complete sus pruebas de validación.
Las pruebas iniciales de los cuatro proveedores del programa LCCM comenzarán en junio de 2026, antes de que se inicien los contratos de producción a gran escala.

Anduril y la revolución del sector privado
Entre las empresas seleccionadas, Anduril es la que más atención genera. Fundada por Palmer Luckey —el creador de Oculus Rift, hoy de 32 años— la compañía irrumpió en el complejo industrial militar con un modelo diferente al de los grandes contratistas históricos como Lockheed Martin o Raytheon.
“Le va ganando los contratos a las grandes empresas porque asume el costo de desarrollo y puede fabricar más rápido y más barato”, explicó Serbin Pont.
Bajo el nuevo programa, Anduril entregará un mínimo de 1.000 misiles Barracuda-500M por año durante tres años. El Barracuda puede transportar una carga de 100 libras y tiene un alcance de 575 millas.

“Vale 69.000 millones de dólares su empresa. Es un tipo muy joven, muy hábil, que viene diciendo: no puede ser que se nos acaben los misiles en ocho días y no tengamos la capacidad industrial para producirlos”, remarcó Serbin Pont.
Leidos, por su parte, aportará 3.000 misiles basados en su misil crucero AGM-190A Small Cruise Missile, conocido como Black Arrow, pero de aproximadamente el doble del tamaño original para aumentar el alcance y la efectividad.
La ventana de vulnerabilidad ante China
El trasfondo estratégico de todo el programa es uno solo: China.
“Parte de la discusión que se dio es: estamos gastando stocks esenciales en caso de un conflicto armado con un adversario de capacidades militares similares. ¿Cuál es ese adversario? China”, señaló Serbin Pont.

El programa LCCM se inscribe en una estrategia más amplia del Pentágono que combina misiles de bajo costo para misiones masivas con armamento de precisión costoso para objetivos específicos.
La Fuerza Aérea ya solicitó al Congreso más de 12.000 millones de dólares para los próximos cinco años para adquirir 28.000 unidades de su propio programa de municiones asequibles.
“No puede ser que si vamos a un conflicto armado con China, se nos acaben los misiles en los primeros ocho días y después no tengamos ninguno para disparar”, sintetizó Serbin Pont.
El programa firmado esta semana es la primera respuesta concreta a ese escenario.
Fuente: Infobae