OIEA alerta al Consejo de Seguridad sobre riesgos de ataques a planta nuclear de Baraká

El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, compareció ante el Consejo de Seguridad de la ONU para exponer su profunda preocupación por los recientes ataques con drones contra la central nuclear de Baraká, en Emiratos Árabes Unidos (EAU). Durante la sesión, centrada en las denuncias por estos bombardeos, Grossi subrayó las graves consecuencias que podría desencadenar un impacto directo sobre la instalación.

Grossi calificó los ataques como «sumamente preocupantes» e «inaceptables», recordando que Baraká es una planta en funcionamiento que alberga «miles de kilogramos de material nuclear». En su intervención, advirtió que una liberación sustancial de radiactividad obligaría a implementar evacuaciones, refugios, restricciones alimentarias y otras medidas de respuesta drásticas.

A pesar de la gravedad de los hechos, Grossi confirmó que, hasta el momento, los niveles de radiación se mantienen dentro de los límites normales y no se han reportado heridos. No obstante, la agencia está «preparados, si fuera necesario, para desplegar a los expertos en seguridad nuclear del Organismo para apoyar las labores de seguridad nuclear sobre el terreno».

EAU califica el ataque como «línea roja»

El embajador de Emiratos Árabes Unidos ante la ONU condenó enérgicamente lo que describió como un «ataque terrorista ilegal y no provocado» dirigido contra las inmediaciones de Baraká. Según confirmó Abu Dabi, los proyectiles provenían de territorio iraquí.

«Atacar deliberadamente objetivos civiles constituye una flagrante violación del derecho internacional», afirmó el diplomático, quien definió estas acciones como «una línea roja». Además, advirtió: «La ausencia de consecuencias catastróficas no debe restar importancia a la gravedad de este ataque».

Reacciones de Estados Unidos, China y Rusia

El representante de Estados Unidos, Mike Waltz, señaló que «esta reunión bien podría haber tratado sobre la fusión de un reactor nuclear». En su discurso, cuestionó: «¿Qué nación responsable y sensata, ya sea directa o indirectamente a través de intermediarios, envía ataques con drones contra una central nuclear en funcionamiento?».

Waltz vinculó el ataque (cuya autoría no ha sido reivindicada ni confirmada) con la campaña militar de Washington y Tel Aviv contra Irán, argumentando que esto legitimiza la guerra. «Seguiremos luchando en este Consejo y en todos los foros diplomáticos pertinentes para que Irán cumpla con sus obligaciones en virtud del Derecho Internacional», subrayó.

Por el contrario, los representantes de China, Fu Cong, y de Rusia, Vasili Nebenzia, criticaron los bombardeos estadounidenses e israelíes contra las instalaciones nucleares iraníes de Natanz, Isfahán, Arak y Teherán. Nebenzia calificó esos ataques como «igualmente ilegales e imprudentes».

El diplomático ruso admitió que el ataque a Baraká es «inaceptable», pero aclaró que está «lejos de (ser) la primera instancia» de un ataque contra un complejo nuclear civil. En sintonía, el embajador chino instó a poner fin a la guerra en Oriente Próximo, recordando que el conflicto comenzó con «ataques militares ilegales de Estados Unidos e Israel». Fu Cong pidió a todas las partes abstenerse de una «retórica irresponsable» y del «aventurismo militar», abogando por una solución diplomática.

Fuente: Infobae

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