Locales cerrados, clausurados y terrenos vacíos ganan espacio en las avenidas Machala y Quito: comerciantes reportan una caída de ventas de más del 50 %

Locales cerrados con letreros de “Se alquila”, puertas de aluminio cubiertas de grafitis, establecimientos clausurados y terrenos sin ocupación forman parte del paisaje que actualmente se observa en las avenidas Quito y Machala, en el centro de Guayaquil.

Durante un recorrido realizado por este Diario se identificaron negocios que han dejado de atender al público, entre ellos farmacias, cadenas de comida y otros establecimientos comerciales.

En la intersección de Machala y 9 de Octubre también se encontraba un banco, cuyo derribo comenzó hace aproximadamente un mes. En la misma avenida, además, se observa un edificio sin ocupación.

Edificio sin ocupación en la avenida Machala. Foto: Carlos Barros

Para los comerciantes que todavía permanecen en estas avenidas, el menor movimiento de personas ya tiene un efecto directo en sus ingresos.

Algunos han reducido su personal y otros han optado por cerrar sus negocios ante los costos de mantenerlos abiertos. Los arriendos, según los comerciantes consultados, pueden acercarse a los $ 1.500 mensuales.

Gloria Cabrera, propietaria de un local de ropa en la avenida Machala, lleva más de 25 años trabajando en el sector. Desde su experiencia, uno de los principales obstáculos para atraer compradores es la falta de espacios donde puedan estacionarse durante unos minutos.

Para Cabrera, esta dificultad ha incidido en la reducción de clientes y, consecuentemente, en las ventas. Afirmó que sus ingresos han caído alrededor de un 50 % o incluso más si se comparan con años anteriores.

La comerciante también relaciona la pérdida de actividad con el cierre de negocios que antes atraían a personas a la zona. Como ejemplo, menciona la salida de una agencia del Banco Guayaquil.

Antigua agencia del Banco Guayaquil en las avenidas Machala y 9 de Octubre. Foto: El Universo

La disminución de ingresos ya tuvo consecuencias en su negocio. Cabrera contó que antes tenía dos colaboradores, mientras que actualmente solo ella se encarga de atender el local.

A la situación de los comercios se suma la presencia de establecimientos clausurados. El Cuerpo de Bomberos de Guayaquil señaló que estos negocios fueron cerrados por no contar con las medidas de seguridad contra incendios y, por esa razón, tampoco disponían del permiso de funcionamiento.

La entidad indicó que realizó un barrido en la zona el pasado 15 de septiembre y que durante ese operativo fueron clausurados catorce establecimientos.

Para Ángel Cantos, propietario de un local en la avenida Quito, el problema no se limita al estacionamiento. Consideró que también existe una falta de actividades y espacios que generen interés y motiven a los ciudadanos a acudir a consumir en los negocios.

Cantos también señaló la competencia entre establecimientos como una dificultad. Pone como ejemplo la avenida Machala, donde, según su percepción, existe una alta concentración de locales dedicados a la comercialización de productos cerámicos.

“Yo creo que la única forma es agregar locales diferentes que ofrezcan algo nuevo. Y que se realicen actividades y se dé espacio para poder comercializar los productos”, sostuvo.

Guayaquil, 15 de septiembre de 2026.- Negocios cerrados en la calle Machala. Foto: Carlos Barros / EL UNIVERSO. Foto: El Universo

El arquitecto urbanista Félix Chunga de la Torre consideró que lo que ocurre en las avenidas Quito y Machala forma parte de un fenómeno más amplio que afecta al centro de Guayaquil: el despoblamiento y la reducción de la actividad urbana.

Chunga explicó que el centro dejó de concentrar buena parte de las actividades empresariales que anteriormente tenía. En la actualidad, señaló, otros sectores de Guayaquil y ciudades cercanas ofrecen condiciones que resultan atractivas para bancos, oficinas, comercios y empresas, entre ellas mayor disponibilidad de estacionamientos, espacios públicos y condiciones de caminabilidad.

Mencionó sectores como la vía a la costa y el norte de Guayaquil, además de La Puntilla y La Aurora, en Samborondón y Daule, que se han consolidado como polos de desarrollo del área metropolitana. Esto ha llevado a que algunas actividades comerciales y empresariales se desplacen hacia esos sectores.

Frente a este escenario, Chunga planteó que la recuperación de las avenidas Quito y Machala debe abordarse como parte de una estrategia para reactivar el centro de Guayaquil.

Una de las medidas, sostiene, sería establecer incentivos desde la normativa municipal para atraer inversión y promover nuevamente el mercado inmobiliario.

El objetivo, explicó, debería incluir una mayor oferta de vivienda en el centro. A esto se debe sumar la recuperación del espacio público mediante iluminación, áreas verdes, veredas adecuadas y condiciones que permitan a las personas volver a utilizar las calles y permanecer en ellas.

El urbanista citó como referencia la recuperación de la calle Panamá, donde se impulsó el retorno de actividades comerciales, culturales y recreativas. Describió este proceso como una estrategia de “acupuntura urbana”, en la que la intervención de determinados puntos puede extender progresivamente sus efectos a otras calles y barrios.

Sin embargo, advirtió que la actividad en la calle Panamá disminuye durante la noche, lo que evidencia la necesidad de mantener una programación que permita sostener la presencia de personas durante diferentes horarios.

Respecto a la falta de estacionamientos, Chunga consideró que la solución no debería centrarse únicamente en construir más espacios para vehículos. Antes, sostuvo, es necesario definir qué tipo de centro se quiere recuperar y qué actividades se pretende atraer.

Terreno que se ofrece como nuevo proyecto de alquiler en la avenida Quito. Foto: Carlos Barros

Planteó que los automóviles podrían permanecer en lugares estratégicos y que, desde allí, las personas pudieran desplazarse caminando, en bicicleta o mediante otros medios de transporte no motorizados.

Esto permitiría que determinados sectores del centro prioricen la caminabilidad y reduzcan la dependencia del vehículo particular.

Para los locales deteriorados o sin uso, el especialista propuso generar incentivos que permitan su reutilización. Al tratarse de propiedades privadas, explicó, la intervención directa tiene límites, por lo que la normativa puede convertirse en una herramienta para estimular que estos inmuebles vuelvan a tener actividad.

Algunos predios, agregó, ya están siendo adecuados para vivienda o comercio. En el caso de las edificaciones patrimoniales, consideró necesario preservar sus características y buscar nuevos usos, incluidos aquellos relacionados con actividades culturales, sin afectar su valor arquitectónico.

Chunga planteó la necesidad de un plan de movilidad específico para el centro de Guayaquil. Este debería integrar el espacio público con los distintos medios de transporte, contemplar paradas intermodales, mejorar las conexiones con otros sectores de la ciudad y garantizar condiciones adecuadas para caminar.

La recuperación, sostuvo, no pasa únicamente por resolver dónde estacionar un vehículo. El reto es volver a generar actividad, atraer residentes, facilitar la movilidad y recuperar el uso cotidiano del espacio público. (I)

Fuente: El Universo

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