La Selección Colombia vivió una amarga eliminación en los octavos de final del Mundial de 2026, y una de las principales figuras señaladas fue Luis Díaz, quien llegó a su primera Copa del Mundo después de la temporada más brillante de su carrera: 26 goles y 23 asistencias en 51 partidos con el Bayern Múnich.
El extremo guajiro era la gran esperanza de la Tricolor para brillar en el torneo, y todo parecía comenzar de forma promisoria cuando marcó un gol y dio una asistencia en el debut ante Uzbekistán. Sin embargo, su rendimiento se fue apagando en los partidos siguientes, y en el duelo decisivo ante Suiza mostró una versión muy disminuida, siendo una de las caras más visibles de la eliminación en Vancouver.
Díaz acumuló más de 4.000 minutos con el conjunto bávaro en la temporada 2025/26, repartidos entre Bundesliga, Champions League y Copa de Alemania, lo que lo convirtió en uno de los jugadores más utilizados del club alemán. En el partido ante Suiza, sus números fueron pobres: apenas tres remates, solo uno al arco, completó uno de cinco regates intentados y perdió el balón en 15 ocasiones.

El reconocido relator Fernando Palomo, quien cubrió el Mundial para ESPN y narró los partidos de Colombia junto a Falcao García y Carlos Valdés, fue uno de los más críticos al analizar la situación. Según Palomo, el problema va más allá del jugador y tiene que ver con fallos estructurales en el manejo del talento desde la organización del fútbol colombiano.
En el programa Gooool Morning de la cadena deportiva, Palomo señaló que la carrera mundialista de Díaz tiene un déficit importante en su proceso formativo.
“Podemos hablar de errores en el camino recorrido, porque Luis Díaz juega su primer Mundial con 28 años. Y esto para un jugador de la talla de Luis Díaz, que es un jugador de cartel, no puede ser que esté con 28 años jugando su primera Copa del Mundo”, manifestó, tomando en cuenta que se trata de una edad que, en otros contextos futbolísticos, representa el punto de madurez de un jugador de élite.
Palomo aclaró que la responsabilidad no recae sobre el jugador, pero subrayó que “en el camino se toman decisiones y se truncan procesos que tendrían que tener cierta lógica”. En su opinión, el siguiente paso para Colombia es decidir entre dos caminos: “¿Comienza de cero? ¿O arranca desde esta base? Esa es la gran decisión que tienen que tomar ahora, porque también hay que empezar a incorporar jugadores”, señaló.

Las críticas fueron respaldadas por Antonio Casale, quien aseguró: “En un país suramericano como Uruguay, Argentina o Brasil, a los veinte hubiera podido jugar su Mundial de 2018”, destacando que Díaz llegó a Liverpool cuando tenía 25 años, cuando cuatro años antes estaba despuntando en Junior de Barranquilla.
Casale mencionó ejemplos concretos de talento que se pierde en el camino: Jhon Jáder Durán, delantero del Al-Nassr de Arabia Saudí que fue cedido al Fenerbahce de Turquía y luego al Zenit de Rusia sin contar con demasiados minutos, a sus 22 años, y Yaser Asprilla, otra opción de media punta en el Galatasaray de Turquía que también parece estancado en su progresión. “Talento sí hay, pero muchísimo. El problema es cómo se encauza desde tempranas edades”, sintetizó.
Ante la incertidumbre sobre la continuidad de Néstor Lorenzo y el silencio que prevalece sobre el tema en la Federación Colombiana de Fútbol, Casale advirtió que “muy probablemente vendrá otro bandazo, como el que hizo que se quedara Colombia por fuera del Mundial pasado. Es como si tocara barrer con todo porque nada sirve, y entonces arrancas de nuevo, pero en ese ‘arrancas de nuevo’, el riesgo es muy alto”.
Palomo describió con precisión la sensación que dejó el torneo para Colombia: “Estás hablando del cierre de un capítulo”, haciendo referencia a que esta fue la nómina con mayor edad promedio en la historia mundialista del país. Varios de sus titulares —Johan Mojica (37 años en 2030), Davinson Sánchez (34), Daniel Muñoz (34), Jhon Lucumí (32) o Jhon Arias (32)— difícilmente estarán en condiciones de disputar el próximo torneo, mientras que James Rodríguez, a sus 35 años actuales, se le dio prácticamente por descartado.
Como contrapartida, los únicos jugadores de la actual nómina que aseguran continuidad hacia el Mundial de 2030, según los panelistas, son Gustavo Puerta, con 22 años y una participación notable durante los cinco partidos del Mundial, y Andrés Gómez, con 23, que solo tuvo minutos ante Uzbekistán.
Fuente: Infobae