Hay un Cristian Romero bromista que promete arrancarle “el poco pelo que le queda” a Leandro Paredes tras un “cortito” en zona mixta. Un defensor que protege a sus compañeros de la selección argentina en el Mundial 2026, ya sea con agua bendita o con los escudos de “la banda del palo santo”. Un padre tierno que comparte en redes sociales momentos con sus hijos Valentino y Lucy, junto a su pareja Karen Cavaller, quien suele grabar esos instantes de intimidad que se vuelven virales.
Pero también existe un Cuti Romero salvaje, una bestia competitiva que, renqueante, se queda en la cancha como número 9 para impulsar la remontada de Argentina ante Egipto en los octavos de final de la Copa del Mundo. Con el físico mermado, se transforma en Lautaro Martínez o Julián Álvarez para cabecear el centro de Lionel Messi y celebrar el 3-2 frente a la platea y el banco de suplentes, a centímetros de un desconcertado Mohamed Salah.
Son dos Cristian Romero. “Dos personas en uno”, bromean en redes. El alegre y amable, y el defensor aguerrido que camina al filo de la locura. Ambos son igualmente queridos por los hinchas argentinos, que lo consideran una pieza clave en el camino hacia el bicampeonato. Este sábado, desde las 23:00 (hora de Ecuador), el equipo dirigido por Scaloni enfrentará a Suiza en Kansas City.
Fuente: Infobae