El temor a que Rusia cruce las fronteras con sus ataques se ha convertido en una preocupación tangible en todo el continente europeo. Diversos países han anunciado maniobras militares, nuevas inversiones en defensa y acuerdos entre mandatarios como respuesta a lo que denominan una intensificación de las amenazas del Kremlin. El presidente francés, Emmanuel Macron, convocó el viernes a los líderes de los partidos con representación parlamentaria para analizar la coyuntura internacional. Al término del encuentro, declaró ante los medios que «el riesgo ha aumentado». Previamente, su homólogo polaco, Donald Tusk, advirtió en el Parlamento:
«El plan ruso, según las evaluaciones de inteligencia, incluye ataques híbridos con drones y misiles contra los países que apoyan a Ucrania, incluida Polonia».
Dentro de la ofensiva rusa es necesario distinguir entre la denominada «zona gris» —ataques híbridos que ya padece Europa— y un ataque físico directo. Para el servicio de inteligencia letón SAP, uno de los más afectados, «la posibilidad de un ataque convencional contra los países bálticos y la OTAN es actualmente y en un futuro próximo muy baja». Sin embargo, esta semana un dron ruso impactó contra un tren de pasajeros a dos kilómetros de la frontera de Polonia con Ucrania, un acercamiento sin precedentes en el conflicto. La guerra híbrida ya es una realidad desde hace años, con agentes rusos involucrados en desestabilizaciones internas, interferencias con drones y los buques de la conocida flota fantasma.
El Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) alerta en uno de sus informes recientes sobre la intensificación de la campaña rusa de drones en Europa. Entre agosto de 2024 y febrero de 2026, aeronaves no tripuladas sobrevolaron el espacio aéreo de 12 miembros de la OTAN. Según el estudio, provocaron cierres de aeropuertos y alertas en instalaciones militares sensibles. El caso más reciente ocurrió en Leipzig: Alemania atribuyó a Rusia el hallazgo de un dron con explosivos en el aeropuerto de Leipzig-Halle a comienzos de septiembre. Este sábado, se sumó Luxemburgo a la lista de posibles blancos. Las autoridades locales reportaron avistamientos de drones rusos que obligaron a interrumpir vuelos. También hace pocos días, cazas de la OTAN interceptaron un dron cerca de Kaunas, en Lituania.
Rearme y preparación de Europa
Las maniobras militares en el Báltico, la activación de la defensa aérea polaca y una nueva estrategia de seguridad en Suiza reflejan la creciente inquietud europea. En la isla sueca de Gotland, situada en el mar Báltico, fuerzas de Suecia y Alemania realizaron un ejercicio de despliegue rápido. El objetivo era ensayar el refuerzo inmediato de ese territorio estratégico y asegurar la seguridad marítima en el norte de Europa, según informaron las Fuerzas Armadas suecas. Participaron unidades navales y aéreas, junto con capacidades avanzadas como sistemas de misiles de crucero de defensa costera.
Paralelamente, el Mando Operativo de las Fuerzas Armadas de Polonia desplegó el sábado su aviación militar ante los ataques rusos con drones contra objetivos en Ucrania cercanos a la frontera. Los sistemas terrestres de defensa antiaérea y vigilancia por radar también se pusieron en alerta máxima. Días antes, Polonia había movilizado cazas en dos ocasiones tras ataques contra el oeste ucraniano. Las alertas incluyeron sirenas en Podkarpacie y Lublin, así como suspensiones temporales en los aeropuertos de Rzeszów y Lublin.
Por su parte, el Consejo Federal de Suiza aprobó el 18 de septiembre su Estrategia de Política de Seguridad 2026, que comprende 10 objetivos y 46 medidas. El plan prioriza el fortalecimiento de la resiliencia estatal, la protección civil y las capacidades de defensa. El gobierno helvético advirtió que la invasión rusa de Ucrania, los ciberataques y las dependencias críticas han elevado los riesgos. Así, incluso un país históricamente neutral comienza a armarse para poder responder ante una eventual agresión.
Fuente: Infobae