La maleza cubre casi en su totalidad el piso del pequeño parque que colinda con Samanes 4 y Guayacanes, en el norte de Guayaquil. El espacio se llenó de monte con las últimas lluvias registradas en la ciudad.
Los juegos infantiles están rodeados de maleza y el acceso a este espacio por la calle George Lewis Capwell se complica.
“Aquí esto se creció casi de un día para otro. Se llenó de monte la zanja y ahí fue subiendo al parque. Los mosquitos pasadas las 16:00 son terribles debido a la maleza crecida por las lluvias”, precisó Nadia Berroza, quien vive en el sector.
Según la moradora, los niños dejaron de usar los juegos infantiles por la vegetación acumulada y por los bichos y mosquitos que proliferan entre la tarde y noche.
En el mismo sector, el parque que está sobre la calle Galo Galecio también registra la misma problemática. Vecinos indicaron que desde que arrancó la época invernal y se intensificaron las lluvias, la maleza empezó a crecer.
El parque es abierto y en él están instalados juegos infantiles que están rodeados por la vegetación.

Aunque en la actual temporada invernal brigadas municipales realizan intervenciones periódicas en diversas zonas de la urbe, entre vecinos piden que estas acciones se ejecuten con mayor frecuencia.
En algunos espacios, el Municipio ha expuesto que se dan intervenciones para el mantenimiento de esas áreas, sin embargo, en otros vecindarios se espera por estas acciones. En un recorrido hecho por este Diario en zonas del norte de Guayaquil se observaron espacios recreativos con maleza.
El cabildo anunció que se mantienen desplegadas cuadrillas en distintos sectores de la ciudad para desbroce y control de maleza. Hasta finales de febrero se informó que se ejecutaron acciones en zonas como la avenida del Bombero, Puertas al Sol, Puerto Lisa, Parque de Ceibos y en el suburbio.
En Bastión Popular, en el noroeste de la urbe, las familias piden que se revise la maleza que ha crecido en una pequeña zanja que divide a este sector con Mucho Lote.
“Está repleto de monte y eso atrae a los mosquitos y estos traen el dengue. No queremos enfermarnos y por eso además de que vengan a podar, queremos que fumiguen”, manifestó Javiera Torres.
Torres mencionó que junto con los moradores de la zona acordaron realizar una limpieza, pero no ha sido suficiente. Las lluvias generan acumulación de líquido y esto da paso al crecimiento de monte en veredas.
Quienes habitan en Las Orquídeas también esperan que se puedan mantener limpios los espacios públicos y cuidar la salud de los habitantes.
En dos espacios abiertos en la avenida Defensa Civil se evidencia, además de maleza, restos de basura abandonados y agua empozada.
“Aquí hay de todo, hay cajas de cigarrillos y latas de cerveza, monte, agua empozada por las lluvias, heces de mascotas. Estos espacios estaban abiertos, más atrás en uno hay una cancha de vóley que nadie puede usar porque está todo lleno de monte”, dijo una moradora.
Dora Vinces, vecina del sector, subrayó que el monte crecido genera un escenario que facilita el escondite de antisociales detrás de la vegetación para que cometan algún delito en contra de los peatones que salen o ingresan al área de esparcimiento.
“Los delincuentes se esconden en esa maleza. Aquí entre vecinos tratamos de cortar, pero es mejor que venga alguna cuadrilla para que además de podar fumiguen”, manifestó.
La vegetación casi al metro de altura en ciertos espacios abiertos de Las Orquídeas e invade parcialmente algunos de los pasillos y cruces peatonales hacia las manzanas interiores.
La situación se replica en ciertas zonas de Los Vergeles, cerca de la autopista Narcisa de Jesús. El pedido recurrente es una mayor poda y fumigación para evitar dengue y otras enfermedades. (I)
Fuente: El Universo