La presidenta Claudia Sheinbaum respondió este viernes 10 de julio que las agencias de Estados Unidos solo podían operar en México con permiso del gabinete de seguridad y bajo la Constitución y la Ley de Seguridad Nacional. Advirtió que cualquier actuación fuera de ese esquema implicaba una falta de la embajada estadounidense o de alguna autoridad mexicana, como ocurrió en Chihuahua.
“Nosotros tenemos una política distinta a la que tenía Calderón. Calderón abrió las puertas a las agencias estadounidenses para que hicieran operaciones de inteligencia de planeación y de ejecución en nuestro país. Particularmente lo hicieron en su momento por la Secretaría de Marina durante ese sexenio y por la Secretaría de Seguridad Pública que su titular era García Luna”, señaló Sheinbaum.
La mandataria explicó que el gobierno tenía un registro de las personas dedicadas a labores de distintas agencias estadounidenses en el país. Detalló que esos perfiles eran puestos a consideración por la embajada ante un comité del gabinete de seguridad, que definía si era factible autorizar su trabajo en territorio nacional.
Añadió que el permiso estaba condicionado a que esas personas actuaran dentro del marco constitucional y legal mexicano. También dijo que existía un “número importante” de autorizaciones vigentes y que los agentes debían entregar un informe mensual, como lo establecía la ley federal.

Las operaciones de inteligencia quedaron reservadas a instituciones mexicanas
Sheinbaum marcó una diferencia con el sexenio de Felipe Calderón. Sostuvo que en ese periodo se abrieron las puertas a las agencias estadounidenses para realizar operaciones de inteligencia, planeación y ejecución dentro de México.
Precisó que esa apertura ocurrió en particular a través de la Secretaría de Marina y de la Secretaría de Seguridad Pública, encabezada entonces por Genaro García Luna. Frente a ese antecedente, afirmó que su gobierno mantuvo una política distinta en la relación con las autoridades de Estados Unidos.
La presidenta sostuvo que las operaciones de inteligencia en el país solo podían ser realizadas por instituciones mexicanas. Aseguró que no podía haber participación de agentes o personal de agencias del gobierno estadounidense en operativos dentro del territorio nacional, porque eso implicaba una cesión de soberanía.
En su explicación, Sheinbaum defendió que el modelo actual se basó en colaboración y coordinación, no en subordinación. Dijo que bajo ese esquema se obtenían mejores resultados y pidió comparar esa etapa con lo ocurrido durante la administración calderonista.

Sheinbaum citó Rápido y Furioso como ejemplo del modelo anterior
Como ejemplo de los riesgos de esa apertura, la mandataria recordó el operativo Rápido y Furioso. Describió que en esa acción entraron armas desde Estados Unidos con un chip geolocalizador, con la intención de rastrear su destino una vez que fueran entregadas a grupos delictivos.
Según su versión, los delincuentes retiraron el chip y se quedaron con más de 2,000 armas de alto calibre que llegaron de manera gratuita a sus manos. Calificó esa intervención como una operación “muy irresponsable”.
Sheinbaum agregó que ese episodio terminó con la vida de mexicanos y estadounidenses a manos de la delincuencia organizada. En ese contexto, presentó la política actual como una forma de evitar que se repitieran esquemas de cooperación que, a su juicio, permitieron injerencia extranjera y operaciones fuera del control de las autoridades nacionales.

- Sheinbaum dijo que las agencias de Estados Unidos solo podían trabajar en México con autorización del gabinete de seguridad y bajo la Constitución.
- Afirmó que las labores de inteligencia y los operativos dentro del país quedaron exclusivamente en manos de instituciones mexicanas.
- Señaló que durante el sexenio de Calderón hubo apertura a agencias estadounidenses y puso como ejemplo a Rápido y Furioso, con más de 2,000 armas entregadas a grupos delictivos.
Fuente: Infobae