El gobierno de Marruecos continúa impulsando su candidatura para ser la sede de la final de la Copa del Mundo de 2030, que organizará junto a España y Portugal. En este contexto, Adib Benbrahim, secretario de Estado de Vivienda, ha puesto en valor las obras que el país está desarrollando, con especial atención al estadio Hassan II, ubicado en Bensilmane, cerca de Casablanca, cuya capacidad será de 115.000 espectadores.
Durante su intervención en la primera edición del ‘Eli Morocco Fórum’, celebrado en Tánger y bajo el patrocinio del rey Mohamed VI, Benbrahim afirmó que esta instalación «será una verdadera referencia arquitectónica y ecológica con certificación internacional». Asimismo, resaltó la importancia del «corredor de la movilidad», que incluye la ampliación de la línea de alta velocidad (AVE) hacia Marrakech y el desarrollo de la red general de transporte alrededor del estadio.
Las declaraciones del funcionario no se limitaron al recinto deportivo. Benbrahim detalló que el plan contempla también la modernización de los aeropuertos de Marrakech y Casablanca para incrementar su capacidad operativa, así como la implementación de «planes de transporte de nueva generación». El objetivo, según explicó, es «crear una interconexión continua entre las sedes» y ofrecer «una experiencia sin fricciones a los millones de visitantes que se esperan».
Estos comentarios se producen en medio de la pugna con España por la organización del partido decisivo. Mientras que desde la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) se proponen el Camp Nou y el Santiago Bernabéu como posibles sedes, Marruecos apuesta fuerte por su nuevo estadio. El presidente de la RFEF, Rafael Louzán, declaró el pasado marzo que «no sería entendible que España no fuese la sede de la final del Mundial», aunque reconoció que «queda mucho recorrido por delante» para tomar la decisión final.
Colaboración trinacional y sostenibilidad
Más allá de la disputa, Benbrahim subrayó el valor geopolítico de la alianza entre Marruecos, España y Portugal. Calificó la cooperación como un «hito» y destacó la «sinergia cultural y turística» que generará, así como la «construcción de un espacio económico compartido» basado en los estadios y la capacidad de acogida. En materia ambiental, insistió en el «compromiso» de que los recintos se abastezcan de energías renovables y se compensen las emisiones mediante «proyectos de reforestación» para neutralizar la huella de carbono del evento.
«La Copa del Mundo está pensada como un acelerador de la transición ecológica y social. Demuestra que un megaevento puede ser compatible con los objetivos de desarrollo sostenible, a condición de ser construido desde el origen como un bien común», aseveró el secretario de Estado.
Impulso económico y proyección global
El funcionario marroquí enmarcó el Mundial como una «oportunidad» para posicionar al país a nivel mundial. Sostuvo que «hoy el deporte debe ser considerado como un nivel de transformación macroeconómica» y que la cita de 2030 funciona como «el acelerador de la ambición del país». Añadió que el reto «no solo se juega en los terrenos de fútbol», sino que Marruecos «se proyecta hacia su porvenir» con «ambición, confianza y apertura», en una «asociación entre Europa y África» por el camino del «progreso, la paz y la fraternidad humana».
El Festival de Mata como marco cultural
El foro tuvo lugar dentro de la XIV edición del Festival de Mata, organizado por la asociación Alamia Larrousia, presidida por Nabila Baraka. Este evento rural y deportivo, que aspira a ser reconocido como Patrimonio Inmaterial de la UNESCO, tiene raíces milenarias. La celebración reunió a varios ministros del Gobierno marroquí y cuenta con la particularidad de que jinetes, montando sin silla, compiten por una muñeca de trapo confeccionada por las mujeres de la región.
Bajo el lema «Impulsando el diálogo de civilizaciones», la edición de este año contó con la presencia del embajador de España en Marruecos, Enrique Ojeda, y de la jefa de la Delegación de la Unión Europea en el país, Patricia Llombart-Cussac, entre otras autoridades.
Fuente: Infobae