Una preocupante modalidad de tráfico de drogas ha quedado al descubierto en cortes de Estados Unidos. Mujeres estadounidenses en situación de vulnerabilidad económica fueron captadas por integrantes del Cártel de Sinaloa para transportar miles de pastillas de fentanilo desde territorio mexicano hacia Estados Unidos. El método empleado fue uno de los más riesgosos: ingerir la droga para cruzar la frontera dentro de sus cuerpos.
Esta información surge de documentos oficiales presentados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos ante una corte federal en Manhattan. En ellos, los fiscales solicitaron una condena de 18 años de prisión para Juan Pablo Lozano, un ciudadano estadounidense señalado como un operador clave dentro de esta estructura ilegal al servicio de la facción conocida como Los Chapitos.
De acuerdo con las autoridades, Lozano jugó un papel estratégico al encargarse de reclutar a mujeres en situación de calle o con apuros financieros, coordinar sus travesías fronterizas y supervisar la entrada de cargamentos de fentanilo a suelo norteamericano.
El caso se enmarca en una investigación de mayor envergadura que arrancó en 2023 contra la red de tráfico de fentanilo atribuida a Los Chapitos, una de las ramas del Cártel de Sinaloa. El expediente ya ha generado acusaciones contra más de 40 personas, entre las que figuran operadores financieros, presuntos dueños de laboratorios clandestinos y mandos medios de la organización.
Reclutamiento específico y travesías nocturnas
Según los documentos judiciales, la estrategia central de la organización consistía en ubicar a mujeres estadounidenses que vivieran cerca de la frontera y que estuvieran atravesando dificultades económicas.

Una vez seleccionadas, eran llevadas a México para participar en las operaciones de tráfico.
La propia declaración de Lozano ante las autoridades reveló que cada mujer podía ingerir hasta 2 mil pastillas de fentanilo antes de regresar a Estados Unidos. El operador admitió que, en promedio, tres mujeres realizaban estos cruces cada noche.
El expediente señala que Lozano no solo se limitaba a captar a las participantes, sino que también dirigía toda la logística del esquema delictivo.
“Lozano las dirigía y supervisaba el proceso: él no sólo las recluta, sino que coordina la frecuencia de los cruces, el volumen de pastillas y la utilización del puerto de entrada cubierto por el oficial corrupto”, afirmaron los fiscales en el expediente.
La red también habría contado con la complicidad de un agente de la Patrulla Fronteriza que recibía sobornos para facilitar el paso de las mujeres y reducir los controles de revisión en ciertos puntos de ingreso.

Para las autoridades estadounidenses, esta combinación de corrupción y uso de ciudadanos norteamericanos permitió a la organización disminuir de manera significativa los riesgos de ser detectados.
Un método que exponía la vida de las mujeres
Los fiscales calificaron el mecanismo como extremadamente peligroso por las consecuencias fatales que podía desencadenar cualquier fallo durante el transporte de la droga.
Los paquetes ingeridos por las mujeres contenían grandes cantidades de fentanilo, un opioide sintético cuya potencia es muy superior a la de otras sustancias ilícitas.
Si alguno de los envoltorios se rompía dentro del organismo, la persona podía sufrir una sobredosis inmediata, una intoxicación severa o incluso la muerte.
“El acusado puso en grave peligro la vida de mujeres jóvenes al reclutarlas para que actuaran como ‘mulas’, obligándolas a ingerir miles de pastillas mortales de fentanilo”, argumentaron los fiscales del Distrito Sur de Nueva York.

Aunque la captura de Lozano en 2025 representó un duro golpe para esta modalidad de tráfico, las autoridades creen que el esquema podría seguir siendo empleado por otras células criminales.
Según los investigadores, el uso de ciudadanos estadounidenses sigue siendo atractivo para las organizaciones del narcotráfico porque reduce la probabilidad de revisiones exhaustivas en los cruces fronterizos.
Pieza fundamental en el caso contra Los Chapitos
Juan Pablo Lozano se declaró culpable ante la jueza federal Katherine Polk Failla, una determinación que normalmente podría traducirse en una reducción de condena.
No obstante, la Fiscalía sostuvo que las circunstancias del caso ameritan una sentencia de 240 meses de prisión, equivalentes a 18 años, debido al alto riesgo generado por la operación y al volumen de droga traficado.
La sentencia definitiva será emitida por la jueza tras escuchar los argumentos de la defensa y evaluar las recomendaciones de los fiscales.
Lozano se convirtió además en una de las primeras personas sentenciadas dentro del megaproceso judicial contra Los Chapitos.
Hasta ahora, varios acusados han optado por declararse culpables y colaborar con las autoridades. Al menos cinco personas vinculadas con operaciones de lavado de dinero y laboratorios clandestinos esperan recibir sentencia durante este año.
Los fiscales consideran que algunos de estos implicados podrían convertirse en testigos clave para fortalecer los procesos penales contra miembros de mayor jerarquía dentro del Cártel de Sinaloa.
Mientras tanto, las investigaciones siguen abiertas y existen órdenes de aprehensión que permanecen bajo reserva judicial, lo que anticipa nuevas acciones legales dentro de uno de los mayores casos de tráfico de fentanilo emprendidos por Estados Unidos en los últimos años.
Fuente: Infobae