La creación de apenas 57,000 nuevos empleos en junio, anunciada por el Departamento de Trabajo de Estados Unidos, fue menor que el promedio mensual de 92,000 empleos creados durante la primera mitad de este año, pero mucho mejor que el promedio mensual de 8,000 empleos perdidos durante la segunda mitad del año pasado. La tasa de desempleo descendió a 4.2 por ciento, desde 4.3 por ciento, generando preocupación porque menos personas están trabajando o buscando empleo, lo cual se conoce como la “tasa de participación en la fuerza laboral,” que cayó en junio a 61.5 por ciento, la más baja desde 2021. Algunas de las razones que explican la reducción en la fuerza laboral son las jubilaciones de la generación nacida después de la Segunda Guerra Mundial, así como las crecientes deportaciones de trabajadores extranjeros, las cuales ascendieron a 2,000 por día. En junio, la fuerza de trabajo civil llegó a 169 millones de personas, 2.2 millones menos que el nivel más alto alcanzado en noviembre. Entre mayo y junio, el tamaño de la fuerza laboral disminuyó en 720,000 trabajadores.
Por sectores, la salud y la asistencia social continuaron conduciendo la creación de empleo, con 47,000 nuevos puestos de trabajo, seguidos por los servicios profesionales y comerciales con alrededor de 40,000 trabajadores. Sin embargo, los salarios aumentaron sólo 3.5 por ciento, mientras que la inflación superó 4 por ciento sobre una base anual. Esto justifica la prioridad de alcanzar la estabilidad de precios, identificada por Kevin Warsh, el nuevo jefe del banco central.