El régimen iraní ha dejado claro que solo aceptará un acuerdo de paz si lo considera “justo”, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, renovara su llamado a la rendición y suspendiera una operación naval destinada a reabrir el estratégico estrecho de Ormuz. La iniciativa estadounidense, denominada “Proyecto Libertad”, se había lanzado a principios de esta semana con el objetivo de restaurar el tráfico marítimo en una región afectada por tensiones y ataques recientes.
Las declaraciones se produjeron tras un encuentro entre el viceministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, y el canciller chino, Wang Yi, en Pekín, donde ambos gobiernos analizaron la situación regional y la posibilidad de reactivar el alto el fuego vigente desde hace un mes.
Durante la reunión, Irán manifestó su rechazo a cualquier imposición unilateral y subrayó que cualquier acuerdo de paz debe respetar sus intereses. La delegación iraní enfatizó que Teherán solo considerará un cese de hostilidades bajo condiciones equitativas.
“Solo habrá un acuerdo si es justo”, afirmó un portavoz.
Esta postura se da en un contexto marcado por ataques a buques comerciales y una creciente presión internacional para restaurar la seguridad en las rutas marítimas de la zona.

Por su parte, China anunció que incrementará su participación diplomática para intentar contener el conflicto. Según un comunicado oficial citado por Reuters, el canciller Wang Yi afirmó que China “trabajará más para aliviar tensiones y poner fin a los combates, apoyará el inicio de conversaciones de paz y desempeñará un papel mayor en la restauración de la tranquilidad en Oriente Medio”. Wang señaló que la reanudación de los enfrentamientos es inaceptable y que la negociación sigue siendo esencial. El diplomático chino también destacó la relevancia del estrecho de Ormuz para el abastecimiento energético de su país, ya que más de la mitad del crudo que importa por mar transita por esa vía, según datos de la firma Kpler citados por Reuters.
La cita entre los representantes de Teherán y Pekín se produjo una semana antes de la prevista visita de Donald Trump a China, programada por la Casa Blanca para los días 14 y 15 de mayo, aunque las autoridades chinas no confirmaron oficialmente las fechas. La reunión se dio en un clima de tensión comercial y diplomática, a poco más de un año de la imposición de aranceles estadounidenses que afectaron a la industria manufacturera china. China reiteró su respaldo al derecho de Irán a utilizar energía nuclear con fines pacíficos, al tiempo que instó a todas las partes a garantizar la seguridad de la navegación en la región.

El presidente estadounidense suspendió el martes la operación naval “Proyecto Libertad”, destinada a escoltar embarcaciones comerciales a través del estrecho de Ormuz. La misión, iniciada tres días antes, no logró reactivar el tráfico marítimo y desató una nueva ola de ataques iraníes contra buques y objetivos en países vecinos, según informó AP. El incidente más reciente afectó a un portacontenedores francés, que resultó alcanzado el martes y obligó a evacuar a la tripulación herida.
Donald Trump justificó la suspensión de la operación al declarar que buscaba evitar una escalada militar y favorecer un acuerdo con Irán. El mandatario estadounidense afirmó previamente ante periodistas en la Casa Blanca:
“Deberían hacer lo inteligente, porque no queremos ir ahí y matar gente. De verdad que no. No quiero hacer eso, es demasiado duro”.
Trump minimizó la capacidad militar iraní y sugirió que Teherán “debería ondear la bandera blanca de la rendición”, aunque reconoció que no lo haría por orgullo. “Juegan a sus juegos, pero déjenme decirles algo: quieren llegar a un acuerdo. ¿Y quién no querría hacerlo, cuando tu ejército ha desaparecido por completo?”, agregó el presidente estadounidense.
Fuente: Infobae