El sistema judicial salvadoreño ha concretado un paso decisivo en el proceso contra el exfuncionario Norman Quijano, quien fuera presidente de la Asamblea Legislativa y aspirante a la presidencia de la nación. Quijano ha sido extraditado desde Estados Unidos para enfrentar una condena en firme de trece años y cuatro meses de cárcel. Los cargos que sustentan esta pena incluyen fraude electoral y agrupaciones ilícitas, tras comprobarse su participación en negociaciones con líderes de estructuras criminales para influir en los resultados de los comicios presidenciales del año 2014.
La Fiscalía General de la República (FGR) de El Salvador notificó que el exlegislador fue entregado este lunes por las autoridades norteamericanas. Previamente, Quijano permaneció bajo la custodia del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en el estado de Texas, donde fue capturado hace menos de un año. Tras su arribo al país, la institución fiscalizadora comunicó oficialmente:
“Este día hemos recibido a Norman Quijano por parte de las autoridades de Estados Unidos. En este momento, se le notificará formalmente su condena por los delitos de agrupaciones ilícitas y fraude electoral”.
Evidencias de vínculos con pandillas
El expediente judicial detalla que el ex candidato presidencial mantuvo encuentros estratégicos con cabecillas de la Mara Salvatrucha (MS-13) y la pandilla Barrio 18. Estas reuniones, documentadas mediante registros de video y testimonios, ocurrieron en el contexto de la campaña previa a la segunda vuelta electoral. Las pruebas presentadas ante los tribunales confirmaron que Norman Quijano buscó el apoyo de estas organizaciones delictivas, lo que derivó en su sentencia dictada en ausencia durante el año 2024.
Además de su trayectoria en la política local, Quijano se desempeñó como representante ante el Parlamento Centroamericano. Tras concluir los trámites de su entrega, representantes del Ministerio Público indicaron que el exfuncionario será trasladado de forma inmediata a un recinto penitenciario de seguridad para iniciar el cumplimiento de su sentencia.
El operativo de extradición contó con la coordinación de agencias estadounidenses, un gesto de cooperación que la Fiscalía salvadoreña destacó y agradeció formalmente en sus canales de comunicación. Por su parte, el presidente Nayib Bukele utilizó sus redes sociales para pronunciarse sobre la llegada del exlegislador, señalando que este procedimiento representa
“un mensaje para todos los que huyen de la justicia”
, enfatizando las consecuencias legales para quienes han evadido los tribunales nacionales.
La resolución de este caso pone fin a un periodo de fuga que mantuvo al político en el exterior mientras se desarrollaban las etapas procesales en su contra. La justicia salvadoreña fundamentó la condena en elementos que demostraron la responsabilidad directa de Quijano en la creación de acuerdos ilegales, una estrategia que buscaba manipular la voluntad popular mediante el pacto con bandas criminales. Con su ingreso a prisión, se cierra un capítulo judicial que ha captado la atención de medios internacionales y locales debido a la gravedad de las acusaciones de corrupción y asociación criminal vinculadas al ejercicio del poder político.
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