El Mundial 2026 ha sido testigo de una lección de fútbol colectivo. La selección española, conocida como La Roja, ha demostrado que no es necesario contar con figuras rutilantes como Kylian Mbappé, Leo Messi, Cristiano Ronaldo, Harry Kane o Erling Haaland para alcanzar la gloria. En lugar de depender de individualidades, España ha construido su éxito sobre la base del trabajo en equipo y la armonía colectiva. Desde antes del pitido inicial, ya se le consideraba una de las favoritas, pero fue en el partido contra Francia donde quedó claro por qué.
El torneo comenzó con la narrativa de que sería la despedida de grandes leyendas como Messi, Cristiano Ronaldo, Luka Modric, Neymar y posiblemente Thibaut Courtois. Todos ellos, con la ilusión de sumar una estrella más a su historial, se unieron a las estrellas emergentes como Mbappé, Olise, Kane y Haaland, quienes deslumbraron al mundo con sus actuaciones y goles.
El noruego Haaland resolvió un partido contra Brasil en cuestión de minutos, mientras que Bellingham, con su corona simbólica, levantó a Inglaterra de la lona para forzar una remontada en la prórroga. Antes, Harry Kane había anotado dos goles en el debut mundialista para doblegar a Croacia. Sin embargo, mientras estas estrellas acaparaban los reflectores, una selección trabajaba en silencio, sin buscar protagonismo: España.

España no necesita estrellas
España llegó al Mundial como vigente campeona de la Eurocopa, lo que le valió la etiqueta de favorita, aunque en las apuestas ocupaba un lugar intermedio. Era considerada la tapada frente a potencias como Francia, Argentina e Inglaterra. Sin embargo, las dudas aparecieron tras empatar su primer partido contra Cabo Verde.
Pero el equipo no se desanimó. El entrenador Luis de la Fuente realizó ajustes hasta encontrar la alineación ideal. Probó ante Arabia Saudí en la primera mitad, pero luego cambió para enfrentar a Uruguay. Recuperó el mismo once contra Austria, lo que marcó un punto de inflexión. El movimiento decisivo llegó ante Bélgica: sacó a Pedri para dar entrada a Fabián Ruiz, una decisión que sorprendió a todos. De la Fuente consideró que Pedri no estaba en su mejor nivel y que Fabián podía aportar más en el centro del campo. Y acertó.
De la Fuente repitió la fórmula en la semifinal contra Francia y no falló. España ofreció su mejor actuación para humanizar a la temida ‘Les Bleus’. Antes del partido, los nombres de la delantera francesa infundían miedo, pero una vez que el balón comenzó a rodar, el equipo español demostró que el colectivo está por encima de las individualidades. Cada jugador español mereció una mención especial. El resultado fue justo.
La Roja no cuenta con estrellas, pero tampoco las necesita. Ha demostrado que con trabajo en equipo puede vencer a cualquier rival, ya sea Portugal, Bélgica o Francia. Rodri, Fabián y Dani Olmo conectan pases como ningún otro; Cucurella, Pedro Porro, Cubarsí y Laporte defienden la zaga con solidez; Unai Simón resguarda la portería; y Lamine Yamal, Alex Baena y Mikel Oyarzabal lideran el ataque. Son un equipo, trabajan como tal, y este domingo buscarán coser su segunda estrella.
Fuente: Infobae