La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó este viernes, al cierre de una cumbre de líderes de la Unión Europea, la urgencia de “coordinación y cooperación estrecha” dentro del espacio sin fronteras Schengen cuando se adoptan medidas como la regularización extraordinaria implementada en España, ya que, aunque son políticas de competencia nacional, pueden tener consecuencias en el resto del territorio comunitario.
“Las decisiones para regularizar migrantes irregulares son una competencia nacional, pero, como otras decisiones nacionales, pueden tener un impacto transfronterizo. Y por esa razón, la coordinación y cooperación estrecha en la zona Schengen es muy importante”, declaró en una rueda de prensa al término del Consejo Europeo celebrado en Bruselas, al ser consultada sobre las críticas de países como Dinamarca, República Checa o Austria contra las políticas migratorias del gobierno de Pedro Sánchez.
La conservadora alemana evitó referirse a una medida concreta y subrayó que la migración es “un reto europeo”, resaltando la necesidad de soluciones europeas y la relevancia de la coordinación entre Estados miembro cuando uno decide realizar regularizaciones.
La jefa del Ejecutivo comunitario recordó que existe un mecanismo europeo para intercambiar información sobre decisiones migratorias nacionales con posibles consecuencias transfronterizas y apuntó la posibilidad de reforzar ese instrumento. “La Comisión está preparada para apoyar este refuerzo”, concluyó, sin más detalles sobre el desarrollo.
Durante el debate de los 27 líderes sobre migración, las primeras ministras de Italia y Dinamarca, Giorgia Meloni y Mette Frederiksen, intentaron modificar el texto de conclusiones para que Bruselas “explore medidas que puedan alentar la coordinación” entre Estados miembro al aplicar medidas nacionales con impacto en los socios.
El debate fue “muy duro”, según coinciden varias fuentes europeas. Varios de los 22 países que, tras la crisis de Ceuta, firmaron una carta crítica contra el gobierno español retomaron su discurso contra la regularización extraordinaria y su posible efecto llamada.
“Estuvo aislado, sólo (el presidente de Francia, Emmanuel) Macron le echó una mano”, aseguró una fuente diplomática consultada. Otras fuentes matizan que aunque Macron fue claro en su rechazo a la posición ítalo-danesa, otros mandatarios expresaron reserva.
Fuente: Infobae