Un cupo para servir y una oportunidad laboral: las historias detrás del acuartelamiento en Guayaquil

Arrimado a una de las paredes del Fuerte Militar Huancavilca, con una mochila y un sobre de manila en la mano izquierda, Sebastián Cevallos esperaba su turno. El joven, de 18 años, había llegado desde el sur de Guayaquil cerca de las 05:00 de este sábado, 26 de septiembre, cuando todavía faltaban varias horas para que avanzara la jornada.

Cevallos se enteró de la convocatoria al proceso de acuartelamiento a través de redes sociales y portales de noticias. Después realizó el registro correspondiente en la página web y acudió al fuerte para continuar con las etapas de selección.

Su interés por ingresar a la vida militar, contó, viene desde sus años de formación en un colegio militar.

 

“Siempre me ha gustado la vida militar. Vengo a ver si hay una oportunidad. Espero pasar todas las pruebas sin problemas”, dijo mientras aguardaba junto a otros jóvenes que también habían acudido al lugar.

La presencia de aspirantes comenzó a hacerse evidente desde temprano. A medida que avanzaba la mañana, el grupo aumentaba en los exteriores del fuerte. Los padres también acompañaban a sus hijos durante la espera, mientras algunos jóvenes permanecían sentados o buscaban espacios para protegerse del sol.

La concentración de personas también generó movimiento comercial en los alrededores. Vendedores se instalaron en el sitio y ofrecían agua y alimentos a los jóvenes y familiares que permanecían en la zona.

 

A pocos metros de Cevallos, Carlos Corozo se echaba agua en la cabeza con una botella. El sol se hacía más fuerte conforme avanzaban las horas y el joven, de 20 años, intentaba refrescarse mientras esperaba.

Corozo vive en Sauces 6 y lleva dos años desempleado. Para él, el proceso representa la posibilidad de iniciar una carrera dentro de las Fuerzas Armadas y encontrar una alternativa laboral que le permita aportar al sustento de su familia.

“Está difícil conseguir empleo. Vi en las noticias la convocatoria y realicé todo el proceso. Yo creo que sí cumplo con los requisitos. Espero estar entre los seleccionados”, contó.

Decenas de jóvenes asistieron al llamado de acuartelamiento. Foto: Ronald Cedeño/ EL UNIVERSO
La jornada corresponde al proceso de acuartelamiento de la leva 2007, segunda llamada, que se desarrolla este sábado 26 y domingo 27 de septiembre de 2026. La convocatoria contempla a 4.800 varones y 200 mujeres de entre 18 y 21 años, 11 meses y 30 días.

El reclutamiento se realiza en 26 centros de movilización a escala nacional. En la jurisdicción de la Base de Movilización Occidental se prevé reclutar a 1.864 ciudadanos: 1.033 en Guayaquil, 200 en Portoviejo, 150 en Quevedo, 104 en Milagro, 97 en Esmeraldas, 90 en Santa Elena y 90 en Manta.

El capitán de navío Rafael Valverde, comandante de la Base de Movilización, señaló que, según el cupo anunciado, hasta ese momento se había alcanzado un 60 % de asistencia. Al Fuerte Militar Huancavilca habían acudido cerca de 200 personas, mientras que en la Base de Movilización Occidental se registraban alrededor de 400.

 

En Guayaquil, los varones cumplen el proceso en la Base de Movilización Occidental, ubicada en la avenida Pedro Menéndez Gilbert y la calle Democracia, y en el Fuerte Militar Huancavilca, en el kilómetro 8,5 de la vía a Daule.

Las mujeres deben acudir a la Base Naval Norte, situada en la avenida Pedro Menéndez Gilbert, antes de subir al puente de la Unidad Nacional.

Los varones serán destinados a repartos militares ubicados en las provincias de Zamora Chinchipe, Morona Santiago, Loja, El Oro, Santa Elena, Manabí, Galápagos y Guayas.

En el caso de las mujeres, la jurisdicción de la Base de Movilización contempla 100 plazas: 25 cumplirán la conscripción en la Base Naval Norte, 50 en el Fuerte Militar Huancavilca y 25 en el Ala de Combate n.º 23 de Manta.

Para participar en el proceso, los aspirantes deben presentar la cédula de identidad actualizada y el formulario de registro en línea impreso, obtenido a través de la página de la Dirección de Movilización.

Después de presentar los documentos, los ciudadanos pasan por diferentes filtros. Entre ellos consta la investigación de antecedentes personales mediante la base de datos de la Policía Nacional, además de exámenes médicos y clínicos para determinar si están físicamente aptos.

El proceso también incluye exámenes ginecológicos para las mujeres, tipificación sanguínea, pruebas de VIH, evaluaciones psicológicas y una prueba psicosocial.

Una vez concluidas estas etapas, los ciudadanos considerados idóneos serán registrados y destinados a las unidades militares asignadas. Quienes sean declarados no idóneos no participarán en esta convocatoria.

El servicio cívico militar voluntario se realiza en abril y septiembre de cada año y tiene una duración de doce meses. Durante ese periodo, los jóvenes reciben instrucción militar, formación física y psicológica, así como capacitación alternativa orientada a facilitar su incorporación al campo laboral.

Al finalizar la conscripción, los jóvenes reciben una cédula militar que los acredita como soldados de reserva si realizaron el servicio en la fuerza terrestre o aérea, y como marineros de reserva si lo hicieron en la fuerza naval.

Como reservistas, también pueden participar en entrenamientos de apoyo a operaciones militares y cursos de ascenso. Forman parte de la movilización nacional y pueden ser requeridos ante determinadas circunstancias. (I)

fuente el universo

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