El canciller ucraniano Andrii Sybiha hizo un llamado este jueves a todos los integrantes de la OTAN para que aporten a la defensa de Ucrania, nación invadida por Rusia desde hace más de cuatro años. Esto se da luego de que el secretario general de la Alianza, Mark Rutte, propusiera que los aliados destinen el 0,25% de su Producto Interno Bruto anual a Kiev.
Sybiha afirmó:
Ucrania ya no solo pide ayuda, sino un contribuyente a la seguridad, un donante y un socio dispuesto a compartir la experiencia con aliados.
En un mensaje en X, tras una reunión informal del Consejo OTAN-Ucrania en Helsingborg, Sybiha destacó que un mayor gasto en defensa «es una garantía de paz» e instó «a cada miembro de la OTAN a contribuir a la defensa de Ucrania».
Por su lado, Mark Rutte argumentó en Revinge, Suecia, que el respaldo a Kiev debe repartirse de forma más equitativa entre los países de la OTAN. Señaló que «el problema es que, en estos momentos, la ayuda no se distribuye de manera equitativa dentro de la OTAN».
En la reunión en Helsingborg, Sybiha comunicó a Rutte y los aliados el «aumento de las amenazas de Rusia contra Ucrania y Europa en general desde la dirección de Bielorrusia«, y pidió al Consejo OTAN-Ucrania «tomar medidas adecuadas de disuasión y acciones para impedir que Moscú y Minsk amplíen la agresión».

Ese mismo jueves, el presidente ucraniano Volodimir Zelensky visitó un área del norte de Ucrania próxima a la frontera con Bielorrusia. Allí advirtió a Minsk que Ucrania responderá de manera contundente ante cualquier acto agresivo desde suelo bielorruso.
Zelensky afirmó:
Las Fuerzas de Defensa ucranianas, las Fuerzas de Seguridad y nuestra inteligencia saben cuáles son las amenazas y cómo responder a ellas de forma justa, sin ninguna duda.
En su recorrido, Zelensky supervisó junto a autoridades locales las labores para fortalecer las defensas. Estas incluyeron la edificación de fortificaciones adicionales y el refuerzo de la vigilancia militar en la zona.
Agregó:
Hay capacidad para trabajar de forma preventiva con respecto a los territorios rusos (…) y con respecto al líder actual de Bielorrusia, que debe estar en buena forma y sentir de verdad que habrá consecuencias si se producen acciones agresivas contra Ucrania, contra nuestro pueblo.
Esta visita coincidió con los ejercicios militares conjuntos con armamento nuclear que Rusia y Bielorrusia llevan a cabo, en medio de alertas sobre posibles presiones de Moscú para que Minsk se involucre directamente en el conflicto.

El mandatario bielorruso, Alexandr Lukashenko, indicó que no planea involucrar directamente a su nación en el conflicto, si bien en febrero de 2022 autorizó el uso de territorio bielorruso por tropas rusas para invadir Ucrania. Durante las maniobras en Osipóvichi, Lukashenko se presentó junto a los soldados y dijo que solo consideraría una acción militar si la seguridad de su Estado estuviera amenazada.
El incremento de actividad militar elevó las sospechas en Ucrania sobre un posible ataque desde el norte. No obstante, analistas militares locales consideraron improbable una ofensiva directa de Bielorrusia, ya que el costo político para Minsk sería alto y Ucrania ha reforzado su frontera norte desde el comienzo de la guerra.
La Unión Europea tachó de inaceptables las amenazas de Moscú luego de las alertas aéreas provocadas por drones en la zona.
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, vinculó estos sucesos con amenazas públicas de Moscú, señaló que representan un peligro para toda la UE y prometió una respuesta unida y sólida. António Costa, presidente del Consejo Europeo, calificó estas acciones como tácticas de guerra híbrida y anunció el fortalecimiento de la defensa colectiva. Kaja Kallas, alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, opinó que las intimidaciones rusas muestran debilidad ante el fracaso en Ucrania e instó a incrementar el respaldo a Kiev.
Fuente: Infobae