Las fuerzas de Ucrania han llevado a cabo un nuevo bombardeo contra la refinería de petróleo de Ufa, situada en la capital de la región de Bashkiria, un punto ubicado a más de 1.300 kilómetros de las posiciones ucranianas más cercanas al territorio ruso. Así lo informó el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky.
Este complejo industrial ya había sido objetivo de las fuerzas ucranianas el pasado 25 de junio, dentro de la estrategia de bombardeos de larga distancia que Kiev mantiene activa para debilitar la industria petrolera de Rusia.
Zelensky detalló que la planta de Ufa es una de las principales productoras de lubricantes de la Federación Rusa. Además, reportó un ataque adicional contra una fábrica de componentes para misiles en la región rusa de Penza, localizada a unos 600 kilómetros del frente de batalla.
En declaraciones publicadas en su cuenta de X, el mandatario ucraniano afirmó:
“Cada día, nuestro plan para imponer sanciones ucranianas de largo alcance se está implementando. (…) Agradezco a cada guerrero ucraniano que asegura nuestra precisión de largo alcance”.
Estas palabras hacen referencia a una de las campañas militares más efectivas de su bando desde el inicio de la invasión.
Asimismo, Zelensky insistió en la urgencia de abrir un diálogo para alcanzar un acuerdo de paz:
“Esta es una respuesta completamente justa a todo lo que Rusia nos está haciendo. Se necesita la paz, y esto es exactamente lo que el liderazgo de Rusia debe comprender. Rusia debe poner fin a su guerra. Y el liderazgo de Rusia tiene todas las oportunidades para hacerlo”.
La crisis de combustible en Rusia, inédita para una de las mayores potencias energéticas del mundo, está afectando directamente la vida diaria de la población en el quinto año de la invasión a gran escala.
El presidente Vladímir Putin reconoció la gravedad del problema, señalando que
“persisten los problemas tanto para los automovilistas como para las empresas” y que “todavía hay colas en las gasolineras y encontrar el octanaje adecuado no siempre es fácil”.
El líder del Kremlin aseguró que la escasez “no es crítica” y que se trata de un fenómeno “temporal”.
Sus declaraciones no lograron calmar a los conductores en Moscú, ciudad que históricamente ha estado protegida de las principales crisis económicas del país.
“Creo que la situación no es muy buena”, declaró un automovilista entrevistado por The Associated Press mientras esperaba en una fila, un día después de las palabras televisadas del presidente. “Dicen una cosa en la televisión y en la realidad es otra (…) La gente hace fila en todas partes”, añadió, pidiendo no ser identificado por razones de seguridad.
Un recuento del medio registró más de 50 ofensivas ejecutadas por Ucrania contra refinerías, depósitos, terminales y otras infraestructuras petroleras en Rusia y en la península de Crimea, anexada por el Kremlin, desde finales de marzo. Varias instalaciones han sido atacadas en múltiples ocasiones, como la refinería de Tuapse, en el mar Negro, que fue bombardeada cuatro veces en poco más de dos semanas.

Como resultado, la cantidad de crudo procesado por Rusia para la producción de combustible cayó en junio un 25% en comparación con el año anterior, situándose en 3,95 millones de barriles diarios, el nivel más bajo en más de dos décadas, según el analista de mercados petroleros Gary Peach de Energy Intelligence.
“Las interrupciones son extraordinarias”, afirmó Peach.
La producción de gasolina disminuyó un 17 por ciento, alcanzando 850.000 barriles diarios frente a los 1,03 millones del año pasado, una cantidad insuficiente para satisfacer la demanda interna. Rusia exporta solo una pequeña parte de su producción de gasolina.
(Con información de The Associated Press)
Fuente: Infobae