Llamado urgente de la Unión Africana
La Comisión de la Unión Africana (UA) ha manifestado su alarma por el recrudecimiento de las fricciones entre Etiopía, Eritrea y Egipto, y exhortó a las tres naciones a ejercer una contención extrema para impedir una escalada que ponga en riesgo la paz y la estabilidad en la zona.
A través de un comunicado oficial, el organismo continental instó a estos Estados miembros a evitar cualquier acción o declaración que pudiera incrementar el clima de tensión. En ese contexto, la Comisión exigió «máximo autocontrol» y subrayó la urgencia de salvaguardar la tranquilidad regional.
La UA también recalcó la relevancia de conservar abiertos los canales de diálogo entre las partes involucradas y alentó a los gobiernos de Adís Abeba, Asmara y El Cairo a resolver sus discrepancias mediante los mecanismos diplomáticos preexistentes, promoviendo un debate pacífico.
Este llamado, según la Comisión, debe ajustarse a los lineamientos establecidos en el Acta Constitutiva de la Unión Africana, documento que define el marco de actuación de la organización y sus miembros.
Disposición a mediar y últimas medidas
Frente a la coyuntura actual, la Comisión expresó su voluntad de intervenir como respaldo a las iniciativas orientadas a disminuir la hostilidad.
«La Comisión de la UA está lista, en consulta con los países involucrados, para apoyar los esfuerzos hacia la desescalada, el diálogo y la resolución pacífica de las diferencias», concluye la nota de la institución africana.
Este pronunciamiento se produce después de que Etiopía anunciara el viernes el cierre de su Embajada en Eritrea y la expulsión de diez diplomáticos eritreos de su territorio, como respuesta a lo que calificó de «actos directos e indirectos de hostilidad», en medio de la ofensiva lanzada hace una semana por el Frente Popular para la Liberación de Tigray (TPLF) en el norte del país.
Por su parte, Eritrea reaccionó a través de su ministro de Información, Yemane Meskel, quien declaró la ruptura de relaciones diplomáticas con el vecino, advirtiendo sobre «todas las consecuencias negativas que ello conlleva».
Antecedentes del conflicto en Tigray
Este intercambio de medidas ocurre una semana después de que el TPLF anunciara el inicio de una «guerra defensiva» contra las tropas federales etíopes, alegando «la intensificación de la invasión (…) por parte del autocrático y genocida régimen del Partido de la Prosperidad (PP) de Abiy —en referencia al primer ministro etíope, Abiy Ahmed— contra el pueblo de Tigray», tras semanas de tensiones y ataques crecientes pese al acuerdo de paz suscrito en 2022 en Sudáfrica.
Dicho pacto, alcanzado en Pretoria después de dos años de guerra en el norte de Etiopía, estableció que Tigray quedaría bajo un gobierno provisional aceptado por las autoridades federales. Sin embargo, a principios de mayo el TPLF retomó el control de las autoridades regionales, generando acusaciones mutuas sobre incumplimientos de lo acordado.
En octubre de 2025, Etiopía acusó a Eritrea de colaborar con una facción del TPLF para «lanzar una guerra» contra el país africano, tras el conflicto de 2020-2022, en el cual Eritrea apoyó a las tropas gubernamentales frente al grupo rebelde tigriña.
Fuente: Infobae