El presidente estadounidense, Donald Trump, dio inicio este jueves a una cumbre de dos días en Pekín junto al mandatario chino, Xi Jinping. El encuentro está marcado por las fricciones comerciales entre ambas potencias, el conflicto en Irán y el estatus de Taiwán.
Xi recibió a Trump en el Gran Salón del Pueblo poco después de las 10:00 hora local, con una ceremonia oficial que incluyó honores castrenses, la interpretación de los himnos nacionales de ambos países y salvas de cañón. El líder chino estrechó la mano del presidente estadounidense y de los integrantes de la delegación de Washington, entre ellos el secretario de Estado, Marco Rubio, y el jefe del Pentágono, Peter Hegseth.
Durante el acto, niños con uniformes escolares portando banderas de Estados Unidos y China corearon “¡Bienvenidos, bienvenidos!” mientras ambos mandatarios recorrían la plaza del complejo oficial en Pekín.
Esta visita es la primera de un presidente estadounidense a la capital china en casi una década. Trump ya había visitado Pekín en 2017 durante su primer mandato, pero en aquella ocasión viajó acompañado de su esposa, Melania Trump.
El presidente de EE.UU. llegó el miércoles por la noche a bordo del Air Force One junto a empresarios y directores ejecutivos de grandes compañías estadounidenses, como Elon Musk, CEO de Tesla, y Jensen Huang, titular de Nvidia.

La Casa Blanca busca avanzar en acuerdos comerciales vinculados con sectores como la agricultura, la aviación y la tecnología. Antes de llegar a China, Trump publicó un mensaje en redes sociales donde afirmó que presionará a Xi para que “abra” el mercado chino a las empresas estadounidenses “para que estas personas brillantes puedan hacer su magia”.
La guerra comercial entre Washington y Pekín figura entre los principales puntos de la agenda bilateral. Los aranceles impulsados por Trump durante el año pasado generaron represalias chinas y elevaron las tasas aduaneras por encima del 100% para numerosos productos de ambos países.
Los dos mandatarios discutirán además la posibilidad de extender la tregua arancelaria alcanzada durante su última reunión en Corea del Sur en octubre. Sin embargo, diplomáticos y analistas consideran incierta la posibilidad de un acuerdo definitivo.
Otro de los temas centrales será Irán. El conflicto en Oriente Medio alteró el cronograma original de la cumbre y obligó a posponer el encuentro previsto inicialmente para marzo. Trump declaró antes de la reunión que espera mantener una “larga conversación” con Xi sobre Irán, aunque aclaró: “No creo que necesitemos ninguna ayuda de Pekín con Irán”.

Rubio expresó una posición distinta en declaraciones a Fox News. “Esperamos convencerlos de que desempeñen un papel más activo para lograr que Irán abandone lo que está haciendo y tratando de hacer actualmente en el Golfo Pérsico”, señaló el secretario de Estado estadounidense.
China mantiene estrechos vínculos energéticos con Irán y compra gran parte del petróleo iraní sancionado por Washington, un punto que Estados Unidos considera clave en las negociaciones.
La cuestión de Taiwán también aparece entre los asuntos prioritarios de la cumbre. Trump declaró el lunes que hablará con Xi sobre la venta de armas estadounidenses a la isla autónoma, que China considera parte de su territorio. El posible tratamiento de ese tema genera atención en Taiwán y entre los aliados de Washington en Asia, debido a la tradicional postura estadounidense de no consultar con Pekín sobre sus vínculos militares con Taipéi.
La agenda incluye además la disputa tecnológica entre las dos mayores economías del mundo, las restricciones chinas a las exportaciones de tierras raras y la competencia en inteligencia artificial.
Tras la ceremonia oficial, ambos mandatarios tienen previsto participar en un banquete de Estado en el Gran Salón del Pueblo. Trump también visitará el Templo del Cielo, antiguo complejo imperial reconocido como Patrimonio de la Humanidad.

Funcionarios de ambos gobiernos señalaron que Washington y Pekín intentarán mostrar avances concretos al cierre de la cumbre para estabilizar una relación bilateral marcada por disputas comerciales, tecnológicas y geopolíticas con impacto global.
Trump también buscará acordar una fecha para una visita recíproca de Xi a Estados Unidos hacia finales de 2026, en un intento por reforzar la relación personal entre ambos líderes.
Fuente: Infobae