El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha convertido en realidad sus amenazas de reducir la presencia militar en Europa. La Casa Blanca ordenó la retirada de 5.000 soldados desplegados en territorio alemán, en un contexto de tensiones por la negativa europea a apoyar sus planes en Oriente Medio. La decisión se produce después de que el canciller alemán, Friedrich Merz, señalara que Estados Unidos se siente “humillado” por Irán.
La medida ha despertado preocupación en Berlín, no solo por el recorte de efectivos, sino porque Trump ha insinuado que la reducción podría ser mayor y afectar también al armamento de largo alcance. En concreto, se teme que se suspendan los acuerdos alcanzados durante la administración Biden en 2024 para desplegar misiles Tomahawk en Alemania, un elemento clave para la disuasión frente a Rusia.
Alemania, la mayor base estadounidense en Europa
El despliegue militar en Alemania tiene un valor simbólico y estratégico. Según el Centro de Datos de Recursos Humanos del Departamento de Defensa de EE.UU., el país alberga a unos 36.000 militares en servicio activo, lo que lo convierte en la mayor base estadounidense en el continente. En las últimas semanas, la Fuerza Aérea estadounidense ha utilizado la base de Ramstein para enviar aviones de reabastecimiento aéreo, fundamentales en las operaciones contra Irán, luego de que España se negara a permitir el uso de las bases de Rota y Morón para operaciones fuera de la Carta de la ONU. España, con casi 4.000 militares, e Italia, con 13.000, también han sido objeto de las amenazas de Trump.
Límites legales y políticos a la retirada
Aunque Trump ha mostrado desinterés por Europa desde su llegada al poder, su capacidad para reducir significativamente las tropas tiene frenos. La Ley de Autorización de Defensa de EE.UU., aprobada en 2025, establece un mínimo de 76.000 soldados desplegados en Europa, una norma diseñada para evitar decisiones impulsivas. Durante su primer mandato, Trump ya intentó retirar 12.000 soldados de Alemania, pero se topó con la oposición del Congreso.
No obstante, algunos ven la retirada como una oportunidad. El exministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, declaró que este es el momento para que los europeos expandan sus fuerzas armadas, construyan infraestructura y aceleren la adquisición de material militar. Alemania planea crear el mayor ejército de Europa, con 260.000 soldados en activo para 2035.
El dilema de los misiles de largo alcance
Sin embargo, la defensa europea depende en gran medida del armamento estadounidense de largo alcance. Los misiles Tomahawk son conocidos por su precisión y capacidad para atacar objetivos a gran distancia, pero su producción es limitada: solo unos pocos cientos al año. Alemania ha presionado a EE.UU. para obtener estos misiles mientras los países europeos desarrollan sus propias alternativas.
La decisión de Trump también ha alarmado a sectores republicanos. En un comunicado conjunto, advirtieron que una reducción prematura de la presencia estadounidense podría debilitar la disuasión y enviar “un mensaje erróneo al presidente ruso Vladimir Putin”.
Además, la guerra en Oriente Medio está tensionando los inventarios de EE.UU. Los misiles Tomahawk ya están siendo utilizados por el ejército estadounidense, y existe el riesgo de que otros pedidos, como los misiles Patriot o los cazas F-35, sean redirigidos para cubrir las necesidades de la operación contra Irán. Incluso la ayuda militar prevista para Ucrania podría desviarse, según una información de The Washington Post. Aunque esto aún no ha sucedido, el secretario de Estado, Marco Rubio, ya ha insinuado esa posibilidad.
Fuente: Infobae