El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tiene previsto recibir al líder chino, Xi Jinping, directamente en la pista de la Base Conjunta Andrews, ubicada en las afueras de Washington. Este gesto de alto protocolo marcará la llegada del mandatario asiático este miércoles para una visita de Estado que se extenderá por tres días, en medio de un contexto de tensiones bilaterales.
La decisión de Trump de trasladarse personalmente a la base aérea, en lugar de esperar a Xi en la Casa Blanca, subraya el elevado nivel de ceremonial que rodea este encuentro. Se trata de la primera visita de Estado de un presidente chino a Washington en más de una década. Aunque la Casa Blanca aún no ha revelado todos los pormenores de la recepción, se anticipa que Trump participará junto a Xi y su esposa, Peng Liyuan, en una ceremonia de bienvenida en la base.
El recibimiento en la pista dará inicio a una agenda que incluye diversos actos oficiales y una cena de Estado en la Casa Blanca programada para el jueves. Este despliegue busca igualar el nivel de pompa que rodeó la visita de Trump a China en mayo pasado, cuando el mandatario estadounidense fue objeto de un amplio ceremonial en Pekín.
Sin embargo, la agenda de Xi estará inevitablemente marcada por las diferencias entre Estados Unidos y China en temas clave como el comercio, la inteligencia artificial, el conflicto de Trump con Irán y los planes de Pekín respecto a Taiwán. El viaje también ocurre en un momento en que ambos gobiernos intentan preservar la denominada “estabilidad estratégica” en sus relaciones.
En las últimas semanas, Trump ha multiplicado sus elogios hacia Xi, calificándolo como un “gran líder”. También ha descrito una relación cálida con el mandatario chino, a quien considera un amigo, y ha manifestado su intención de ofrecerle una recepción de alto nivel durante su estancia en Washington.

El despliegue preparado ha generado críticas dentro del propio Partido Republicano. El senador por Mississippi Roger Wicker, presidente de la Comisión de Servicios Armados del Senado, cuestionó la “fastuosa bienvenida” preparada para Xi durante un discurso pronunciado el martes en el pleno del Senado.
Wicker sostuvo que Trump no debería haber invitado al presidente chino “en vista de todos los asuntos preocupantes que tenemos con el presidente Xi y el Partido Comunista Chino”. El senador también enumeró algunos de los temas que, según planteó, deberían formar parte de las conversaciones durante la visita.
Entre ellos mencionó “los propósitos del enorme aumento militar de China” y “el claro apoyo de China a Irán”. Además, afirmó que Trump debería recordar “durante cada minuto de diálogo” que “su invitado es un dictador brutal, no elegido y opresivo que busca dominar a sus vecinos y cuyo enorme arsenal militar está dirigido directamente contra Estados Unidos”.
Por su parte, Trump ha mostrado especial interés en los preparativos para la llegada de Xi. En declaraciones a periodistas durante las últimas semanas, destacó que la nueva plataforma de aterrizaje para helicópteros de la Casa Blanca, a la que calificó como su “obra de arte”, estaría lista para la visita. Al mismo tiempo, lamentó que el nuevo gran salón de baile de la residencia presidencial todavía no estuviera terminado.
El presidente estadounidense también busca equiparar el ceremonial con el que fue recibido durante su visita a China meses atrás. En aquella ocasión, Xi no recibió personalmente a Trump en el aeropuerto y envió en su lugar al vicepresidente Han Zheng. Sin embargo, las autoridades chinas prepararon una recepción con una extensa alfombra roja para el Air Force One, una guardia de honor militar, una banda militar y unos 300 jóvenes con banderas de China y Estados Unidos.

Los jóvenes corearon “¡Bienvenido, bienvenido! ¡Cálida bienvenida!” durante la llegada de Trump y utilizaron uniformes blancos y azul claro, colores que reflejaban los tonos tradicionales del avión presidencial estadounidense.
Después de la recepción en la Base Conjunta Andrews, el programa continuará el jueves con una ceremonia oficial de llegada en la Casa Blanca y una revista de tropas. Trump y Xi también mantendrán reuniones a puerta cerrada sobre los principales asuntos de la relación bilateral, aunque las expectativas de que la visita produzca avances importantes son bajas.
La jornada del jueves concluirá con una cena de etiqueta en la Casa Blanca, a la que asistirán representantes de la industria tecnológica, entre ellos Jensen Huang, de Nvidia, y Elon Musk, de SpaceX.
Xi y Peng regresarán a la Casa Blanca el viernes para mantener un té privado con Trump y la primera dama, Melania Trump. Luego participarán junto a la pareja presidencial en una visita a los Archivos Nacionales de Washington.
Según informó la Casa Blanca, durante esa visita los líderes observarán documentos históricos relacionados con la relación entre Estados Unidos y China, como parte de las actividades previstas para el cierre de la visita de Estado.
Fuente: Infobae