El Pentágono confirmó este viernes la retirada de 5.000 soldados estadounidenses estacionados en Alemania, una orden firmada por el secretario de Defensa Pete Hegseth que deberá ejecutarse en un plazo de seis a doce meses. La decisión, reportada por CBS News citando fuentes de defensa no identificadas, ocurre en medio de un escalamiento de tensiones entre el presidente Donald Trump y el canciller alemán Friedrich Merz a raíz del conflicto con Irán.
El portavoz del Pentágono Sean Parnell emitió un comunicado señalando:
“Esta decisión sigue a una revisión exhaustiva de la postura de fuerzas del Departamento en Europa y reconoce los requisitos del teatro de operaciones y las condiciones sobre el terreno”
Parnell no respondió consultas sobre si el personal será reubicado en otras naciones de la OTAN.
El detonante inmediato fueron declaraciones de Merz ante estudiantes universitarios, donde afirmó que “los estadounidenses claramente no tienen estrategia” y que no veía “qué salida estratégica” elegirían. Merz añadió que los iraníes son “muy hábiles para no negociar”, dejando a enviados de EE.UU. viajar a Islamabad “para luego marcharse sin ningún resultado”, y que la “nación entera” estaba siendo “humillada” por el liderazgo iraní.
Trump respondió en su plataforma Truth Social acusando a Merz de creer que “está bien que Irán tenga un arma nuclear” y de “no saber de lo que habla”.
“¡Con razón a Alemania le va tan mal, tanto en lo económico como en otros aspectos!”
escribió el republicano. Un día antes, Trump instó al canciller a ocuparse de “arreglar” su país “roto” y poner fin a la guerra en Ucrania antes de “interferir” en el conflicto con Irán.
Alemania alberga la mayor concentración de tropas estadounidenses en Europa: unos 35.000 efectivos en servicio activo, casi la mitad del total de fuerzas de EE.UU. en el continente. Entre las instalaciones clave figuran la base aérea de Ramstein, el cuartel general regional en Wiesbaden, los campos de entrenamiento de Grafenwöhr y Hohenfels en Baviera, la base aérea de Spangdahlem y el complejo militar de Stuttgart.

Un alto funcionario del Pentágono que habló bajo condición de anonimato precisó, según Reuters, que la reducción llevará los niveles de tropas en Europa a cifras similares a las previas a 2022, antes de que la invasión rusa de Ucrania impulsara un refuerzo bajo la administración de Joe Biden. En concreto, se retirará una brigada de combate actualmente desplegada en territorio alemán, y un batallón de fuegos de largo alcance que la administración Biden había planificado enviar a Alemania a finales de este año no llegará a desplegarse.
La decisión se enmarca en la presión sostenida de Trump sobre sus aliados europeos para que envíen sus marinas de guerra a contribuir a la reapertura del estrecho de Ormuz, paso vital para los envíos globales de petróleo que permanece prácticamente cerrado desde el inicio del conflicto. Ante la negativa de Italia y España, Trump insinuó que podría retirar tropas de ambos países.
“Italia no nos ha ayudado en absoluto y España ha sido horrible”
declaró el presidente.
Merz había respaldado inicialmente los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán, iniciados el 28 de febrero sin consulta previa a los socios de la OTAN, según indicó el propio canciller. Con el tiempo, su postura derivó hacia una crítica creciente que le ha valido los reproches de Washington. El ministro alemán de Exteriores, Johann Wadephul, intentó rebajar la tensión el jueves al asegurar que su gobierno examinaría con “calma” cualquier reducción de fuerzas:
“Estados Unidos necesita estas bases”
afirmó, en referencia a Ramstein, Landstuhl y Grafenwöhr. Alemania cede los terrenos de las instalaciones sin cobrar alquiler y aporta personal de apoyo a las fuerzas estadounidenses.

No es la primera vez que Trump amenaza con reducir la presencia militar en Alemania. En 2020, su administración propuso trasladar 12.000 efectivos hacia otros países de la OTAN o de regreso a EE.UU., pero el Congreso bloqueó la medida, que Biden revirtió posteriormente. En aquel momento, Trump acusó a Berlín de ser “moroso” por destinar a defensa una cifra muy por debajo del objetivo del 2% del PIB fijado por la OTAN.
La situación presupuestaria alemana ha cambiado sustancialmente bajo el gobierno de Merz: según proyecciones, Alemania gastará 105.800 millones de euros en defensa en 2027, con un gasto total previsto para el año próximo equivalente al 3,1% del PIB. Ese esfuerzo había recibido elogios de funcionarios estadounidenses, aunque no ha bastado para contener la escalada diplomática desatada por las declaraciones del canciller sobre la guerra con Irán.
(Con información de EFE, Bloomberg y Reuters)
Fuente: Infobae