Toque de queda cambia el ritmo de abastecimiento para los comerciantes de Quito: ‘Los despachos se alteraron’

En los exteriores de La Mariscal, el ritmo de vida parece ser un poco más rápido. Proveedores en camiones descargan la mercadería lo más pronto posible para intentar copar todas las tiendas del barrio; sin embargo, a unos les llegan productos y a otros no.

El toque de queda, que rige en Quito desde el pasado 3 de mayo, ha modificado totalmente el sistema de abastecimiento de muchas marcas que la ciudadanía consume a diario, provocando que las perchas se vacíen más rápido o que la propietaria de la tienda deba esperar hasta un día más para poder expender dicho artículo.

Impacto en minimarkets y tiendas de barrio

“Habitualmente, ciertos proveedores solían despachar el martes y viernes; y otros, todos los días, pero por esta situación dicen que no pueden empacar muy tarde y se están demorando las cargas. Por ello, nos despachan cada dos días”, aseguró Susana Valla, encargada de la tienda Minimarket La Veintimilla.

Esto también ha causado que el tiempo de despacho sea muy temprano en la mañana, es decir, alrededor de las 06:00, cuando ya no rige el Decreto 370 en toda la ciudad capital.

“Sí, nos están despachando más temprano de lo común. Sea en la mañana o en la tarde. Por ejemplo, un proveedor nos entregaba de 13:00 a 15:00, pero ahora ya nos están entregando de 08:00 a 10:00. Ya no llega todos los días”, contó Susana.

Ella añadió que este tipo de cambios genera pérdidas económicas, porque el nivel de volumen en compras baja y más aún cuando no se tiene el producto completo para ofrecer al cliente.

Susana Valla, propietaria de una tienda, coloca sus productos. Foto: Carlos Granja Medranda

“Sí afecta, porque en unas dos o tres horas se vendían $ 200 por la noche y ahora ya no se puede. Por más que sean dos semanas, sí hay un impacto en la economía de mi familia”, mencionó.

Afectación a verdulerías y fruterías

En las verdulerías y fruterías se ha instaurado el mismo mecanismo; sin embargo, los dueños de los establecimientos declararon que el golpe es más fuerte en su nicho de negocio debido a que no pueden madrugar a los grandes mercados para adquirir la mercancía.

Myriam Aguagallo es una mujer que expende legumbres, frutas, embutidos y más. Su negocio está ubicado en la calle José Tamayo. Cargando a su bebé en la espalda mientras degustaba unas galletas dulces, Myriam habló sobre la modalidad que han adoptado para abastecer el lugar, sabiendo que no pueden madrugar para comprar los implementos.

“Nos toca salir más tarde porque es imposible salir temprano. Los productos han subido de precio y me parece que es porque no pueden entrar y demoran en llegar. Nosotros madrugamos a las 02:00 o 03:00 al mercado”, puntualizó Aguagallo.

Durante estos días de toque de queda, ella y su esposo han tenido que cambiar el horario y salir a las 05:30, pero esto ha significado que cuando llegan al mercado de San Roque o al mayorista ya no encuentran los mismos precios ni la misma calidad de fruta o verdura.

“Encuentro poco, entre frutas y verduras; no puedo excederme en cantidad porque las ventas tampoco están buenas. Las ventas han disminuido en un 75 %”, enfatizó Aguagallo.

Consecuencias para el comercio barrial

A esta nueva modalidad se tienen que enfrentar las tiendas barriales que existen entre las avenidas Veintimilla, Leonidas Plaza, José Tamayo y 6 de Diciembre. Aunque muchos propietarios no quisieron brindar su opinión al respecto, contaron fuera de los micrófonos que un día tienen un artículo, pero al otro ya no, lo que genera una descompensación en el flujo de ventas. (I)

Fuente: El Universo

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