Inglaterra debuta este viernes 12 de junio de 2026 en el Mundial de 2026 frente a Croacia, en el Dallas Stadium de Arlington, Texas. Es la primera gran cita mundialista para Thomas Tuchel, el estratega alemán que tomó las riendas de los Tres Leones en enero de 2025. Sin embargo, el camino del entrenador hacia el banquillo más exigente del fútbol inglés estuvo lleno de giros inesperados: una carrera como futbolista frustrada, un paso como camarero en un bar de moda, trabajos en categorías inferiores y, finalmente, convertirse en uno de los técnicos más codiciados de Europa.
Tuchel nació el 29 de agosto de 1973 en Krumbach, un pueblo de Baviera. Su padre, Rudolf Tuchel, era el entrenador del equipo local. El joven Thomas se formó en la cantera del Augsburgo, aunque nunca logró debutar con el primer equipo. Jugaba como defensa, con buena lectura del juego, pero con limitaciones físicas evidentes. En 1992 firmó su primer contrato profesional con el Stuttgarter Kickers, en la Segunda División alemana, donde apenas disputó ocho encuentros. Posteriormente recaló en el SSV Ulm, en Tercera, bajo las órdenes de Hermann Badstuber y, más adelante, de un joven Ralf Rangnick. Llegó a jugar tres partidos con la selección alemana sub-18.
En 1998, con apenas 24 años, su carrera se derrumbó. Le diagnosticaron daños irreparables en el cartílago bajo la rótula. Intentó rehabilitarse, pero fue imposible. La lesión lo obligó a retirarse prematuramente. El impacto fue tan fuerte que, según ha confesado, durante mucho tiempo evitó pisar los estadios porque ver el césped le recordaba lo que había perdido.
De servir mojitos a entrenador de Inglaterra
Sin fútbol y con poco dinero, Tuchel se mudó a Stuttgart para estudiar Administración de Empresas, aunque sin verdadera vocación. Lo hacía más para calmar a su madre que por interés propio. Necesitaba un ingreso, así que recorrió más de diez bares de la ciudad hasta conseguir trabajo en el Radio Bar, un local instalado en un antiguo edificio de una tienda de música en quiebra que se convirtió en un punto de encuentro para la escena del hip-hop alemán.
Comenzó recogiendo vasos y barriendo el piso. Poco a poco fue subiendo de puesto hasta ponerse detrás de la barra como camarero. “No me gustaría haber bebido los cócteles que preparaba al principio”, confesó años después al diario alemán Die Zeit. En ese bar entabló amistad con Max Herre, quien luego sería uno de los raperos más conocidos de Alemania, y con quien viajó hasta Viena para verlo en concierto.
Lo curioso es que esa etapa, lejos de los reflectores, le sirvió para reconstruirse. Por primera vez en años, las personas a su alrededor no sabían que había sido futbolista. Contó que turno tras turno, noche tras noche, fue recuperando la confianza, superando la timidez de preguntar a desconocidos si necesitaban ayuda, y descubriendo que la gente lo valoraba por quién era, sin saber su pasado en el fútbol profesional.

La llamada que lo cambió todo
En mayo de 1999, mientras trabajaba en el bar, se enteró de que el Ulm, su antiguo equipo, había logrado el ascenso a la Bundesliga con Rangnick al mando. La noticia le cayó como un balde de agua fría. “Me molestó mucho porque pensé: ‘Siempre quise llegar a la Bundesliga, y ahora están viviendo mi sueño’”, recordó. Esa misma noche trabajó media hora extra y después les dijo a sus compañeros que tenía que irse.
Rangnick, que se había mudado al VfB Stuttgart, le ofreció una última oportunidad de regresar a las canchas con el filial. Tuchel lo intentó, pero la rodilla no resistió ni dos meses. Fue entonces cuando Rangnick, que ya había visto en él algo especial durante su etapa como jugador, le propuso dar el salto a la dirección técnica. Así comenzó en las categorías inferiores del Stuttgart.
Un entrenador con “visión de rayos X”
Tuchel arrancó en 2000 con el filial Sub-14 del Stuttgart, manejando un viejo Saab y organizando campamentos de verano para llegar a fin de mes. Luego se hizo cargo del Sub-19, con el que ganó el título nacional, formando a futuros internacionales como Mario Gómez, Sami Khedira y Holger Badstuber. Trabajó como asistente de Hans-Martin “Hansi” Kleitsch, otra figura clave en la transición hacia el marcaje en zona en Alemania, quien definió a Tuchel con una frase célebre: “El hombre con visión de rayos X”, por su capacidad para analizar al rival y encontrar siempre una solución.
Tras pasar por la cantera del Augsburgo y obtener su título de entrenador UEFA en Colonia, el Mainz 05 le dio en 2009 su primera oportunidad al frente de un primer equipo. Allí desarrolló un método de entrenamiento muy peculiar, basado en los estudios de Wolfgang Schöllhorn: nada de partidos de once contra once, campos recortados en forma de hexágono, balones más pequeños y defensas entrenando con pelotas de tenis en las manos para evitar agarrones. Tan exigente era todo que su centrocampista Eugen Polanski llegó a decir que hacía falta “un título universitario” para entender los ejercicios.

Una carrera marcada por el éxito… y por las rupturas
A partir de ahí, su trayectoria se repite: títulos importantes seguidos de salidas tensas por enfrentamientos con la directiva. En el Borussia Dortmund ganó la Copa de Alemania, pero rompió con Hans-Joachim Watzke. En el PSG conquistó dos ligas y llegó a la final de la Champions de 2020, pero fue destituido en Nochebuena tras una conversación de apenas dos minutos con Leonardo. En el Chelsea ganó la Champions en 2021 ante el Manchester City, pero terminó despedido tras impedir que Todd Boehly entrara al vestuario con invitados durante un descanso. En el Bayern conquistó la Bundesliga, pero chocó con Uli Hoeness por su insistencia en fichar un pivote defensivo puro.

La llegada a Inglaterra, entre polémica y respeto
Cuando la Federación Inglesa anunció su contratación a finales de 2024, parte de la prensa británica reaccionó con dureza. El Daily Mail tituló “A dark day for England” (“Un día oscuro para Inglaterra”), y voces como la de Gary Lineker mostraron cierto escepticismo, en un país donde la rivalidad futbolística con Alemania siempre ha tenido un componente que trasciende el deporte: las dos guerras mundiales.
Desde entonces, Inglaterra ha firmado una clasificación perfecta para el Mundial: ocho victorias en ocho partidos, 22 goles a favor y portería imbatida, algo que solo había logrado antes la Yugoslavia de 1954 entre las selecciones europeas. Aun con esos números, Tuchel firmó en febrero de 2026 un contrato con una cláusula de rendimiento que permite a la Federación rescindirlo antes de la Eurocopa de 2028 si el resultado en este Mundial no convence.
Fuente: Infobae