El pasado 10 de agosto de 2026, un fuerte terremoto de magnitud 7,4 estremeció el occidente de Colombia, con epicentro localizado cerca de San José del Palmar, en el departamento de Chocó. De acuerdo con los reportes del Servicio Geológico Colombiano, el movimiento telúrico se registró a las 07:34 hora local, a una profundidad que osciló entre 96 y 110 kilómetros.
La catástrofe provocó el derrumbe de edificaciones y viviendas en urbes como Cali, Pereira, Quibdó y Manizales. Pereira y Cali, por su cercanía al epicentro, figuran entre las localidades con mayores daños materiales y pérdidas humanas, incluyendo estructuras colapsadas y personas atrapadas bajo los escombros.
Entre la infraestructura afectada se cuentan hospitales, centros educativos y vías principales, lo que complicó significativamente las labores de rescate y la atención médica. En Cali, se reportó el colapso parcial de áreas pediátricas y neonatales de un hospital, lo que generó gran consternación.
El gobierno, liderado por el presidente Abelardo de la Espriella, declaró el estado de emergencia nacional para agilizar la respuesta y la entrega de ayuda humanitaria. Como medida preventiva, se suspendieron las operaciones en varios aeropuertos de la región mientras ingenieros inspeccionaban posibles daños estructurales.
Este sismo es considerado el más fuerte registrado en Colombia durante el siglo XXI. Su alcance se sintió en amplias zonas del país, así como en regiones de Ecuador y Panamá. La ONU y Estados Unidos anunciaron el envío de ayuda humanitaria, que incluye recursos para refugio, alimentos y asistencia a los damnificados. Las tareas de búsqueda y rescate continúan, con equipos especializados desplegados en las zonas más afectadas.
Chocó, con la mayor afectación proporcional