El obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, difundió este domingo una reflexión desde Miami: permanecer en silencio frente a las dictaduras equivale a convertirse en cómplice de sus atropellos. El prelado sostuvo que la indiferencia ante estructuras políticas que socavan la democracia, coartan la libertad y arrebatan al pueblo la decisión sobre su propio rumbo significa no hacer frente al mal cuando este ha llegado al poder.
Báez remarcó que los pueblos necesitan voces dispuestas a encender las alarmas cuando el poder se desvía. En su mensaje, dejó claro que callarse ante la injusticia y el autoritarismo no es neutralidad, sino una forma encubierta de complicidad.
Hacia el final, el religioso convocó a la unión de todos los que anhelan la libertad y cuestionó las rencillas entre líderes que persiguen esa misma meta, pero terminan fragmentados por diferencias ideológicas, por siglas políticas o por afanes de protagonismo. Según Báez, el entendimiento, aun en medio de la diversidad, y la oración compartida son el medio para que Jesús se haga presente entre quienes se congregan invocando su nombre.
La lección del centinela en el mensaje del obispo
Para explicar esa idea, Báez recurrió a las lecturas dominicales y comparó la labor de los cristianos con la de los centinelas de las ciudades amuralladas. Ellos debían mantenerse en vela y dar la voz de alarma ante cualquier peligro. El que presencia el daño y calla, dijo, cargará con las consecuencias.
Señalar abusos no es sembrar odio

El obispo fue explícito al hablar de los regímenes dictatoriales. Advirtió que no se puede tolerar en silencio la instalación de gobiernos que anulan la democracia y recortan las libertades esenciales.
A su juicio, señalar los atropellos no es promover el odio ni atentar contra la paz, sino un deber que nace de la fe y del amor al prójimo.
Esa idea se conecta con otro de los ejes de su mensaje: los fieles son «deudores del amor». Partiendo de esa base, explicó que nadie puede desentenderse del mal que padece su prójimo. Recordó la pregunta bíblica de Caín sobre si él era guardián de su hermano, para subrayar que el dolor ajeno rompe la indiferencia y compromete a actuar contra la injusticia.
La corrección fraterna: un antídoto contra el resentimiento
El obispo también instó a practicar la corrección fraterna con franqueza, respeto y paciencia. Explicó que ese gesto debe llegar antes de que aparezcan el resentimiento, el chisme o la condena pública.
Finalmente, el prelado instó a evitar las divisiones entre quienes buscan la libertad. Sostuvo que las fracturas internas terminan debilitando una causa común cuando se alimentan de disputas por el liderazgo o de diferencias políticas.

Monseñor Báez se consolidó como referente moral durante las protestas ciudadanas de 2018 en Nicaragua, gracias a su papel de mediador y a sus denuncias contra la represión estatal. Su historia reciente incluye hitos decisivos:
- 2019: después de recibir amenazas de muerte, salió del país por pedido del Papa Francisco.
- 2023: el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo le retiró formalmente la nacionalidad nicaragüense.
Fuente: Infobae