En plena disputa del Mundial 2026, la sorpresiva presencia de una serpiente venenosa en la base de entrenamiento de la selección de Alemania alteró por completo la rutina del plantel en Winston-Salem, Carolina del Norte. El inesperado contacto con la fauna local obligó a revisar los protocolos internos y a extremar las precauciones en cada desplazamiento.
El descubrimiento de una cabeza de cobre dentro del alojamiento alemán activó todas las alarmas entre futbolistas y cuerpo técnico. La especie, identificada por la Comisión de Recursos de Vida Silvestre de Carolina del Norte (NCWRC) como la serpiente venenosa más común en la región y la única que habita con frecuencia en zonas urbanas de Carolina del Norte, representa un desafío adicional para delegaciones no acostumbradas a este tipo de riesgos naturales.
La respuesta fue inmediata. El equipo intensificó la vigilancia en los espacios compartidos y modificó las rutinas de entrenamiento y descanso. No se reportaron heridos ni incidentes de mayor gravedad, pero la intranquilidad se apoderó de los jugadores, quienes evitaron áreas de riesgo y restringieron los movimientos fuera de las zonas controladas.
En declaraciones al medio alemán Bild, Joshua Kimmich, mediocampista y líder de la selección, describió el impacto del suceso: “Ayer vimos una serpiente y nos dijeron que era venenosa. Si te muerde, debes ir al hospital al instante. No creo que sea mortal, pero es muy peligrosa”. El propio futbolista reconoció su inquietud: “En Alemania no hay tantos animales peligrosos. Les tengo mucho respeto y temor aquí”.

El conjunto alemán no tardó en adoptar medidas adicionales. “Si alguien pisara una por error, podría ser muy grave, así que mantenemos distancia”, subrayó Kimmich, reflejando el clima de alerta que predomina en la preparación del equipo en suelo estadounidense.
Características y riesgos de la cabeza de cobre
La NCWRC señala en su portal oficial que la serpiente cabeza de cobre (Agkistrodon contortrix) puede alcanzar entre 60 y 90 centímetros en la edad adulta y se distingue por su cuerpo robusto de tonos marrón claro, tostado o cobrizo, con bandas en forma de reloj de arena. Su cabeza triangular, de color cobrizo, y sus pupilas verticales facilitan su identificación. El vientre suele ser blanquecino o amarillo claro.
Esta especie, que habita tanto en zonas rurales como urbanas de Carolina del Norte, por lo general evita el contacto con humanos, pero puede atacar si es molestada o se siente amenazada. Aunque la mordedura rara vez es letal, exige atención médica urgente para evitar complicaciones. Más del 90% de los incidentes con serpientes venenosas en el estado se atribuyen a la cabeza de cobre, en parte por su camuflaje y su cercanía a las personas.

La comisión recomienda no manipular estos reptiles y mantener la distancia, ya que la mayoría de los ataques ocurren cuando la serpiente es perturbada. La legislación local prohíbe su captura o posesión sin una licencia específica. Además, la NCWRC resalta su importante función en el control de plagas y sugiere ahuyentar a las serpientes con agua si se detectan en áreas habitadas, sin exponerse a riesgos innecesarios.
Protocolos y antecedentes en otras selecciones afectadas por serpientes en el Mundial 2026
El impacto de la presencia de serpientes venenosas durante la concentración previa al Mundial 2026 no se limitó a la selección de Alemania. Otras delegaciones europeas, como las de Austria, Suiza y Noruega, adoptaron medidas similares ante este riesgo.

En la base de Austria, ubicada en Santa Bárbara, el cuerpo técnico prohibió a los jugadores utilizar bicicletas debido a la posibilidad de encontrarse con serpientes en los alrededores.
La federación suiza detectó una “Snake Area” en el bosque cercano al complejo de San Diego donde entrena. Como precaución, restringió el acceso, colocó señalizaciones y reforzó la seguridad con personal especializado para proteger a futbolistas y entrenadores.
En Greensboro, Carolina del Norte, la preocupación también alcanzó a la selección noruega de Erling Haaland. “No me alegra en absoluto oír esto”, reconoció el capitán Kristian Thorstved, ante la alta presencia de cabezas de cobre en la zona.
Si bien hasta el momento no se han registrado lesiones graves ni un aumento significativo de accidentes vinculados a estos encuentros, las federaciones adaptaron protocolos y rutinas para prevenir incidentes.
La convivencia inesperada con criaturas venenosas en los lugares de concentración constituye un desafío adicional para las selecciones europeas que participan en el Mundial, obligándolas a adaptarse rápidamente a un entorno poco familiar.
Fuente: Infobae