La decisión del Gobierno de cortar la relación con Israel en el ámbito de la defensa —aunque con salvedades y excepciones— ha traído consigo repercusiones diplomáticas y económicas. El director general de Estrategia e Innovación de la Industria de Defensa, el teniente general Miguel Ivorra, ha aceptado que la separación de España con Israel en materia de seguridad y defensa “afecta” a las capacidades nacionales. No obstante, ha argumentado que esta coyuntura también podría servir de impulso para la industria española y disminuir la dependencia tecnológica foránea.
Ivorra realizó estas declaraciones este martes en Madrid, durante un desayuno informativo organizado por Nueva Economía Fórum. El Ejecutivo interrumpió en septiembre de 2025 la colaboración en este rubro como respuesta al “genocidio” que, según denuncia, ejecuta Tel Aviv sobre la Franja de Gaza. La medida abrió una revisión de programas, suministros y tecnologías vinculados a firmas israelíes que operaban en el sector defensivo español. Cabe destacar que la tecnología israelí está muy extendida entre los ejércitos europeos. “Tras el veto, es la industria española la que tiene que fabricar las capacidades que nos suministraban los israelíes”, explicó Ivorra.
El director general reconoció que reemplazar esos equipos no será inmediato. “Lógicamente afecta, porque hay sistemas complejos que requieren tiempo y dinero”, afirmó. Como respuesta a este inconveniente, uno de los ejes de su intervención fue “fortalecer la autonomía estratégica”, esto es, reducir la dependencia de terceros países y estimular el desarrollo propio. El militar sostuvo que España avanza “hacia una política industrial de Estado integrado” que “orienta los recursos” hacia la “superioridad tecnológica”. Así, aseguró que esta determinación política debe interpretarse como “una oportunidad”.
El avance militar de Marruecos y el dominio estadounidense
Ivorra también se refirió a otros temas como el avance militar de Marruecos. El teniente general reconoció que el país vecino está adquiriendo armamento de Estados Unidos e Israel. Sin embargo, aclaró que comprar equipos no implica tener autonomía estratégica ni superioridad tecnológica propia. “No se consigue porque compres productos, sino desarrollándolos, evolucionándolos y manteniéndolos”, defendió. Habló del desarrollo armamentístico marroquí, pero evitó valorar la crisis de Ceuta y el supuesto rol de Rabat con buques militares en aguas ceutíes.
Por otro lado, explicó que también es necesario asumir la distancia que separa a España de Estados Unidos en el terreno tecnológico. A su juicio, se trata de una brecha “inmensa”, aunque señaló que la Unión Europea puede menguar su dependencia exterior si actúa de forma coordinada. El director general planteó que la autonomía estratégica europea exige una postura común entre los Estados miembros. “Es difícil de conseguir, pero dentro de Europa será más fácil si todos colaboramos”, indicó. Asimismo, defendió que, en el contexto actual, España y Europa necesitan conservar ciertos vínculos con países externos. En esa línea, definió a los Estados que participan en programas europeos como “aliados” y, al mismo tiempo, “competidores”.
Fuente: Infobae