La Fiscalía de Polonia presentó cargos formales contra un ciudadano de 66 años, identificado como Krzysztof N., por conspirar para asesinar al primer ministro Donald Tusk y al viceprimer ministro Wladyslaw Kosiniak-Kamysz mediante el uso de explosivos.
De acuerdo con el portavoz de la Fiscalía de Varsovia, Piotr Antoni Skiba, el acusado enfrenta acusaciones por “planear el derrocamiento de autoridades estatales, incluyendo al Primer Ministro y al Consejo de Ministros mediante el uso de explosivos”.
La investigación también vincula al sospechoso con la difusión de contenido que “propaga una ideología de toma del poder por la fuerza en Polonia, mediante el uso de la violencia” e “incita a cometer delitos basados en la nacionalidad, la etnia, la raza y por motivos políticos”.
Krzysztof N. fue arrestado el domingo. Durante su declaración ante los investigadores, se declaró inocente. Como argumento de defensa, alegó que padece “varios problemas de salud, tanto físicos como mentales, propios de su edad”.
Por el primer delito, el acusado podría recibir una condena de hasta 15 años de prisión. Los otros dos cargos contemplan penas de hasta cinco años de cárcel cada uno.
Las autoridades incautaron una docena de “petardos que contenían bolas de metal”, los cuales podrían haber funcionado como metralla. Además, encontraron en su computadora material calificado como radical, con referencias a la formación de un “grupo” para tomar el poder en el país. La Fiscalía de Varsovia descartó por ahora indicios de participación de servicios de inteligencia extranjeros en el caso.

El ministro del Interior, Marcin Kierwinski, y el coordinador de los servicios especiales, Tomasz Siemoniak, ordenaron acciones inmediatas tras recibir información de la Policía sobre la detención de Krzysztof N. La alerta llegó a esa fuerza a través del Servicio de Protección del Estado, conocido como SOP.
En primera instancia, la portavoz del Ministerio del Interior, Karolina Galecka, había confirmado que la amenaza se refería a “un posible atentado contra el primer ministro Donald Tusk, así como contra el vice primer ministro y ministro de Defensa Nacional, Wladyslaw Kosiniak-Kamysz”.
Las autoridades convocaron una reunión a las 11:00 en el Centro Antiterrorista de la Agencia de Seguridad Interna el mismo domingo, con participación de representantes de la Policía, el SOP y esa agencia. Tras el encuentro, el portavoz del ministro coordinador de los servicios especiales, Jacek Dobrzynski, afirmó: “Tratamos este asunto con absoluta seriedad”.
Dobrzynski indicó que los organismos de seguridad reciben amenazas e intimidaciones de forma recurrente. “Mes a mes, año a año, llegan a la Policía, al SOP y a los servicios cada vez más amenazas y mensajes intimidatorios sobre Polonia y los polacos”, señaló.
La alerta también se conoció tras varios ataques con arma blanca en centros educativos polacos. El último ocurrió el sábado en una escuela de Varsovia, donde tres mujeres resultaron heridas. Fue el tercer episodio de ese tipo registrado en establecimientos escolares del país en cuatro días.

Tusk condenó los ataques previos y los definió como un “culto de la violencia”. El Ministerio del Interior informó que la Policía mantiene vigilancia permanente sobre internet e investiga posibles delitos.
En septiembre, Tusk advirtió sobre la posibilidad de ataques híbridos intensificados por parte de Rusia en el flanco oriental de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). El primer ministro afirmó que Moscú preparaba ataques con drones o cohetes contra países europeos que respaldan a Ucrania, entre ellos Polonia, con el objetivo de debilitar ese apoyo. Rusia rechazó esos señalamientos.
Fuente: Infobae