La industria pesquera cubana enfrentó un duro revés en los últimos años. De acuerdo con un análisis difundido por el Food Monitor Program el 24 de septiembre de 2026, la captura bruta de productos del mar se contrajo de 46,386.5 toneladas en 2020 a apenas 22,330.6 toneladas en 2024. Esto representa una merma superior al 50%.
El reporte advierte que esta contracción agravó los problemas que enfrentan los cubanos para conseguir pescados y mariscos, ingredientes que por generaciones fueron pilares de la alimentación y la cultura culinaria de la isla.
‘¿Dónde está el pescado para la población?’
Bajo ese título, la organización señala que el desplome ocurre en un país que cuenta con 5,746 kilómetros de litoral y una plataforma insular que supera los 50,000 kilómetros cuadrados. Pese a esta privilegiada posición geográfica, el pescado se ha convertido en un lujo para muchos hogares. La oferta es escasa en las tiendas estatales y los precios se disparan en los canales privados e informales.
Las cifras provienen del Anuario Estadístico de Cuba 2024, elaborado por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI). En particular, la producción de pescado pasó de 35,148.8 toneladas en 2020 a 18,064.7 toneladas en 2024.

La producción de especies marinas también registró descensos
El informe detalla la caída por especies, lo que revela una merma en productos muy demandados. Según los datos del Food Monitor Program, en 2024 se capturaron 220.2 toneladas de pargo, 317.2 toneladas de túnidos, apenas 24 toneladas de bonito, 49.5 toneladas de rabirrubia y 480.2 toneladas de raya.
La langosta, un producto que tradicionalmente se orientaba a la exportación, cayó de 4,224.8 toneladas en 2022 a 2,016.3 toneladas en 2024. Mucho más dramática fue la reducción del camarón de mar, que pasó de 426 toneladas en 2023 a tan solo 4.6 toneladas al año siguiente.
El informe también documenta una contracción en la acuicultura, un sector que podría aliviar la presión sobre la pesca extractiva. La producción de tilapia se redujo de 2,153.7 toneladas en 2020 a 790.3 toneladas en 2024. En el mismo lapso, la claria pasó de 4,428.3 a 329.1 toneladas.
La tenca fue la especie con mayor peso en la acuicultura, alcanzando 10,442.4 toneladas en 2024. No obstante, el reporte subraya que este volumen no se traduce en una oferta accesible, constante ni de buena calidad para la población.

El informe vincula la escasez con la seguridad alimentaria
El documento alerta sobre las consecuencias nutricionales de esta escasez. El pescado es una fuente clave de proteínas, ácidos grasos omega-3, yodo, vitamina D, calcio, selenio, hierro, zinc, vitamina A y vitamina B12. Estos nutrientes son esenciales, sobre todo en una dieta donde el acceso a carnes, huevos y lácteos es limitado.
El informe menciona datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que señala que una ración de 150 gramos de pescado puede satisfacer entre el 50% y 60% de las necesidades diarias de proteína de un adulto.
De esta manera, el reporte vincula la falta de pescado con el empeoramiento de la seguridad alimentaria en Cuba.
En el día a día, el pescado fresco se consigue sobre todo en el mercado informal. El informe indica que especies como bonito, atún, cubera, pargo y sierra pueden costar entre 650 y 900 pesos por libra sin eviscerar. Los precios varían según la región, la temporada y la disponibilidad del producto.

El reporte señala que las deficiencias en refrigeración, la falta de hielo y los frecuentes apagones dificultan la conservación y el transporte de los productos. A esto se añaden los problemas para obtener combustible, motores, embarcaciones, artes de pesca y otros insumos esenciales para el sector.
De acuerdo con una nota de Inter Press Service (IPS) citada en el informe, en el primer semestre de 2024 se capturaron 15,620 toneladas de pescados y mariscos, lo que equivale al 53% de la meta establecida para la pesca marina y la acuicultura. Del total capturado, el 71% se destinó al consumo de la población, el 15% al turismo y el 14% a la exportación.
Las licencias para pescadores privados mantienen controles locales
El documento critica las trabas que enfrentan los pescadores independientes para aumentar su producción y vender sus capturas. La legislación cubana permite la pesca comercial no estatal, pero exige licencias y sujeta la actividad a regulaciones administrativas.
En 2024 se suprimió la exigencia de tener un contrato previo con una entidad estatal para tramitar la licencia de pesca comercial no estatal. No obstante, el informe señala que la comercialización de lo capturado quedó sujeta a las decisiones de los gobiernos locales.
Fuente: Infobae