Encontrar un espacio para estacionar en el centro de Guayaquil se ha convertido en una dificultad para quienes trabajan, realizan trámites o acuden a comercios y oficinas de esta zona
En este escenario, la posible ampliación del sistema de estacionamientos tarifados en la zona céntrica genera opiniones divididas entre los conductores.
El proyecto, aprobado en primer debate, contempla una tarifa de $ 1 por hora, fraccionable desde $ 0,25 por 15 minutos, y establece un máximo de cuatro horas de estacionamiento ininterrumpido. El valor no aumentaría frente a la tarifa vigente desde 2018.
A las 06:00, cuando Franco Ortega llega a trabajar cerca de la estación de la Aerovía Cuatro Mosqueteros, en la calle Loja, ya sabe dónde dejará su vehículo.
Un cuidador informal lo espera y, a cambio de $ 2, le reserva el espacio durante su jornada laboral. En ocasiones, Ortega permanece hasta 12 horas en el centro. Para él, la posible implementación de estacionamientos tarifados no representa una solución.
“A uno que trabaja no le convienen mucho los parquímetros. Eso elevaría el valor que estaríamos pagando al mes. Además, los parquímetros, tengo entendido, no permiten estar más de cuatro horas. Imagínese, se me acaba el tiempo, tengo que bajar a buscar otro parqueo para no tener multa y, como todo está lleno, no se encuentra”, dijo.
Fausto Samaniego, otro conductor que circulaba por la calle Colón, a la altura de la avenida Malecón, explicó que muchas veces quienes necesitan estacionarse por pocos minutos no encuentran espacio.
“A mí me parece bien. Porque a veces uno quiere hacer un trámite cortito, estamos en el centro, aquí quedan muchas oficinas importantes, y no puede parquearse en ningún lado porque los espacios ya están ocupados. Y si no están ocupados, te ponen un montón de palos que te obstaculizan el paso”, afirmó.
Para Ricardo Mendieta, quien estaciona en la calle Piedrahíta, el problema está en el costo que tendría la medida para quienes trabajan ocho horas o más.
“Uno en el trabajo está unas ocho horas, sin contar horas extras. A veces uno le paga al cuidador su $ 1 por ahí y ya tiene parqueo, aunque hay algunos que te cobran $ 3 por día. Aun así, sigue siendo más barato que un parquímetro, con el que terminaríamos gastando $ 8 o más diarios”, contó.
Mendieta también planteó qué ocurrirá con los cuidadores informales si se establece el sistema. “Entonces tendría que haber más controles contra los cuidadores informales y no solo poner los parquímetros”, agregó.
El sistema ya funciona en sectores como Urdesa, Kennedy, Alborada y Puerto Santa Ana. Sin embargo, la nueva normativa no significa que los parquímetros vayan a instalarse automáticamente en todo el centro.
Un centro con pocos espacios y alta demanda
La concejala Nelly Pullas, del Partido Social Cristiano (PSC), presentó durante el debate un estudio de movilidad realizado sobre un polígono comprendido entre las calles Loja y Colón y entre Boyacá y Malecón.
Según ese análisis, alrededor de 149.000 vehículos se movilizan hacia el centro. Boyacá registra unos 43.000 automotores, Malecón cerca de 41.000 y Piedrahíta alrededor de 9.500.
En el área analizada se identificaron 1.912 plazas de estacionamiento, con una rotación de 2,62 y una ocupación media del 93,60 %. El estudio también detectó vehículos que permanecen más de seis horas en un mismo sitio.
Pullas mencionó como ejemplo la calle Rocafuerte, donde la permanencia prolongada puede impedir que otros usuarios encuentren espacios cerca de comercios y servicios.
La alcaldesa subrogante, Tatiana Coronel, defendió la necesidad de generar mayor rotación. “Una plaza de estacionamiento en la calle no puede convertirse en el parqueadero permanente de una sola persona”, expresó durante el primer debate del 14 de agosto.
Los controles y las condiciones para nuevas zonas
La ordenanza contempla sanciones para quienes no paguen o excedan el tiempo permitido. Pullas propuso reducir la multa del 15 % al 7 % del salario básico unificado y dar hasta 12 horas para cancelar después de recibir una notificación.
Édgar Lupera, gerente de la ATM, respaldó la reducción de la multa, pero consideró que el plazo de 12 horas debe revisarse técnicamente. En cambio, planteó analizar una tolerancia de unos 15 minutos antes de emitir una notificación.
“El hecho de dejarlo doce horas abierto puede hacernos caer nuevamente en desorden, en falta de control”, sostuvo.
La presencia de cuidadores informales también forma parte de la discusión. Lupera indicó que la ATM ha identificado estos casos y coordina acciones con Segura EP y la Policía, según las competencias de cada entidad.
Además, cualquier nuevo estacionamiento tarifado deberá contar primero con estudios de la ATM y análisis de planificación, uso de suelo, condiciones urbanísticas, accesibilidad y movilidad.
También se deberá identificar la presencia de comerciantes informales y realizar una socialización comunitaria de al menos 20 días.
Aunque el estudio tomó como referencia el casco central, Lupera aclaró que las calles analizadas no tendrán parquímetros de manera automática.
Una vez que la ordenanza entre en vigencia, deberán cumplirse las revisiones municipales, la autorización correspondiente, el conocimiento del Concejo Cantonal y el proceso de socialización.
Más parqueaderos y menos dependencia del carro
Para el planificador urbano Carlos Jiménez, cobrar por estacionar puede ayudar a ordenar el espacio, pero no debería ser una medida aislada.
Considera necesario fortalecer el transporte público y avanzar hacia un centro con más espacios para peatones. También plantea desarrollar parqueaderos verticales destinados a quienes necesitan dejar sus vehículos durante varias horas.
Estos establecimientos podrían ofrecer tarifas diferenciadas para personas que trabajan en el centro y contratan el servicio por meses, semestres o años. Así, los estacionamientos de la calle podrían destinarse principalmente a quienes realizan trámites o compras de corta duración.
Jiménez sostiene que el objetivo de fondo debería ser reducir la dependencia del automóvil. “Hay que bajar a la gente del carro”, señaló, aunque advirtió que para lograrlo deben existir alternativas de transporte adecuadas.
También considera importante definir qué ocurrirá con los recursos que genere el sistema, pues podrían utilizarse para mejorar el transporte público, las paradas y la infraestructura peatonal.
Mientras tanto, Samuel León, conductor que circulaba por Junín, consideró que la medida puede funcionar si también se garantiza la seguridad de los vehículos.
“Ahora, si se va a cobrar por parquímetros, también se debe garantizar el bienestar de los carros, si no, sería lo mismo que dejarlos con los informales”, dijo.
La propuesta incluye exoneraciones para personas con discapacidad que cuenten con el distintivo correspondiente y una exención de hasta cuatro horas para vehículos eléctricos.
Este jueves 20 de agosto, durante la sesión número 186, se conocerá la resolución de esta ordenanza aprobada en primer debate el pasado 14 de agosto. (I)
Fuente: El Universo