La capital francesa se prepara para una nueva jornada de manifestaciones prevista para el sábado. Los comercios han comenzado a colocar tablones de madera en sus vitrinas, mientras los propietarios adquieren materiales de defensa ante el temor de que se repitan los actos de violencia y saqueos del fin de semana anterior.
El gobierno de Francia ha confirmado el despliegue de 70.000 agentes de policí y gendarmes para prevenir nuevos disturbios, ante los “numerosos llamados en redes sociales a cometer abusos” y “saqueos”..
En la Armería de la Bolsa, ubicada en zona de Les Halles, donde numerosos saqueados el sábado pasado, el propietario Yves Gollety dijo que las ventas de material ofensivo se han disparado en la última semana.
“Los comerciantes compran material de defensa, aerosoles y cosas así, porque han sido agredidos y han tenido miedo – explica a EFE. La gente se encontró bloqueada al fondo de sus tiendas por esas bandas de delincuentes. Muchos están traumatizados”, añada.
La armería está repleta de clientes que quie adquieren aerosoles de gas pimienta y dispositivos que liberan gases irritantes para los que no se requiere permiso. Las pistolas que lanzan bolas de caucho, conocidas como ‘flash-ball’, también se venden libremente, aunque el dueño confirmó que están agotadas.

A horas de la nueva manifestación, el miedo se palpa en el bulevar Saint-Antoine, entre las plazas Bastilla y Nación, por donde la única marcha autorizada el sábado. Decenas de furgones policiales ocupaban ya la calle el miércoles, aunque plaza de la Bastilla permanecía abierta al tráfico y apenas se veían manifestantes.
El despliegue acompaña la imagen de los comercios cerrados y los escaparates cubiertos tablones de madera en pleno centro de París. Las placas protegen establecimientos de las grandes ciencadenas.
Otros negocios siguen abiertos, pero también han blindado sus fachadas, una estampa inusual en una arteria comercial de la capital francesa, donde las tiendas parecen prepararse para una amenaza inminente, tras la ola de violencia del 17 de octubre que causó daños en unos 3.000 comercios.

En una tienda de productos de peluquería, Alice, una joven dependienta, confirmaron que cerrarán el sábado. “Sí, hay alguien que va a venir esta tarde a instalar las protecciones”, explica.
A pocos metros, unos operarios col tablones en la fachada de una farmacia. Tara, su responsable, resume la indignación de muchos comercios:
“Desgraciadamente, nos estamos atrincherando. Nosotros no hemos sufrido daños, pero otros comerciantes sí.”
“Esto no es normal. Macron no hace nada. Es complicado, es triste, que no es normal que haya otra manifestación prevista”, se indigna, subrayando que en otras ciudades como Lyon o Marsella las autoridades las han prohibido.
La inquietud certeza son los sentimientos más extendidos. Sarah, dependienta de una boutique, dice que no todavía no sabe si van a cerrar.
Tony, dueño de una peluquería, muestra su asombro al descubrir que la marcha discurrirá el sábado por delante de su comercio: “No van a hacer pasar la manifesta por el bulevar Saint-Antoine, ¿verdad?”, pregunta preocupado.
Muchos comerciantes prefieren no hablar con la prensa y preguntan medio proceden los periodistas.
En una tienda de ropa tejana, un dependiente confirma que rompieron las protecciones de madera de los escaparates, aunque el interior parece buen estado. Una emplea de una reconocida firma francesa, parada delante de las vitrinas cubiertas de su comercio, reconoce que han sufrido daños, pero no puede dar más detalles: “Me han dicho que no haga declaraciones”.
En un pequeño kebab, cuyo cristal está fracturado, Amhed recibe a todo el mundo con una sonrisa. “Sí, nos lo rompieron durante la manifestación”, cuenta. Aun así, no piensa proteger la fachada: “Si quieren entrar, que entren y les damos de comer”.
“Nosotros somos todo: los dueños, los cocineros y los vigilantes. No vamos a abre”, añade, señalando a sus compañeros sentados en el fondo de la estrech sala.
Fuente: Infobae