La tormenta financiera en Paraguay estalló el 29 de octubre de 2026, cuando Ueno Bank informó al Banco Central del Paraguay (BCP) que no podía reponer aproximadamente USD 70 millones de su encaje legal. El impacto se sintió de inmediato: el riesgo país escaló y el guaraní se desplomó. La renuncia del presidente Santiago Peña esta mañana sacudió aún más el tablero político.
Los mercados y el sistema financiero paraguayo reaccionaron con un estado de alerta institucional contenida, incertidumbre en los sectores corporativos y un blindaje coordinado por parte de la banca privada.
Este jueves, el riesgo país de Paraguay –indicador de JP Morgan que compara los bonos del Tesoro de EE.UU. con emisiones soberanas emergentes– subió nueve unidades (6,6%) hasta 146 puntos básicos, y durante el mediodía llegó a tocar los 157 puntos. En las últimas seis ruedas financieras desde el colapso de Ueno Bank, el indicador acumuló un alza de 27 unidades (desde 119 puntos), lo que representa un incremento del 23%.

El rendimiento del bono paraguayo a diez años, con vencimiento en febrero de 2036, se sitúa en 6,04% anual, el nivel más elevado desde junio de 2025.
La moneda local también sufrió un fuerte golpe. El dólar pasó de cotizar 5.661 guaraníes el 28 de octubre a 6.160 una semana después, un salto cambiario del 8,8%.
Reacción institucional y política
El colapso provocó un sismo institucional: el presidente del BCP, Carlos Carvallo, debió renunciar por sus vínculos previos como directivo de la entidad antes de asumir el cargo público.
El presidente Santiago Peña presentó formalmente su dimisión este jueves mediante un mensaje grabado. Mientras tanto, la bancada de la ANR (Partido Colorado) en la Cámara de Diputados blindó al vicepresidente Pedro Alliana al archivar el pedido de juicio político en su contra con 48 votos por el rechazo frente a 30 a favor.

La maniobra parlamentaria despejó el camino para la sucesión en el Ejecutivo, a la espera de una sesión extraordinaria bicameral del Congreso Nacional que definirá la aceptación de la renuncia, en medio del rechazo opositor que busca evitar que el exmandatario acceda a fueros como senador vitalicio.
La Cámara Baja operó a dos tiempos: aprobó por unanimidad el juicio político contra Peña –a pesar de que su dimisión ya había sido entregada por el ministro del Interior, Enrique Riera– y acto seguido la mayoría colorada clausuró el debate para salvar a Alliana de cualquier acusación constitucional.
En las calles de Asunción, protestas de ahorristas reflejan la tensión. El BCP, ahora bajo la conducción interina de Liana Caballero, intenta calmar los ánimos prometiendo los primeros desembolsos de devolución de depósitos de hasta 75 salarios mínimos bajo la ley de garantías vigente.
El ex presidente paraguayo Santiago Peña poseía acciones en el holding propietario del Ueno Bank hasta antes de asumir el Ejecutivo
Rhys Hicks, analista de Global Data con sede en Londres, señaló: “El colapso repentino de Ueno Bank, el mayor banco digital de Paraguay, ha suscitado interrogantes sobre la gobernanza de los bancos digitales de rápido crecimiento en los mercados emergentes. Casi tres millones de clientes se han encontrado sin acceso a sus cuentas. La magnitud de esta interrupción subraya que los bancos digitales están adquiriendo una importancia sistémica mucho antes de que se implemente una gobernanza adecuada”.
Hicks añadió: “El fallo es particularmente significativo, ya que las causas aparentes parecen tener muy poco que ver con la tecnología. Los investigadores están analizando préstamos por valor de 146 millones de dólares vinculados al grupo controlador del banco. Esto parece ser un fallo de gobernanza derivado de una plataforma digital más reciente. La banca digital reduce drásticamente los costes de captación de nuevos clientes y acorta el tiempo de registro, lo que permite a las entidades financieras acumular depósitos mucho más rápido de lo que sus controles de riesgo y su base de capital pueden madurar”.
Ueno Bank administraba más de USD 800 millones en fondos estatales, principalmente del sistema previsional
“Cuando se estima que el 60% de los adultos de un país dependen de una sola institución para sus pagos y ahorros, su quiebra se convierte en un enorme evento de confianza pública, independientemente del tamaño de los activos. La exposición de las pensiones estatales de Paraguay, con aproximadamente 355 millones de dólares invertidos en el banco, agrava el problema al vincular las finanzas públicas con la gobernanza privada”, explicó el analista de Global Data.
El mercado financiero observó con fuerte preocupación el volumen de recursos públicos atrapados. Ueno Bank manejaba entre 800 y 850 millones de dólares en fondos estatales, de los cuales USD 355 millones pertenecían al Instituto de Previsión Social (IPS). Esta situación obligó al Congreso a sesionar de urgencia para aprobar leyes que agilicen el uso del Fondo de Garantía de Depósitos y blindar el dinero de las cajas jubilatorias.
Fuente: Infobae