La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha advertido que las temperaturas superficiales del mar en el Pacífico tropical central y oriental alcanzarán valores nunca antes registrados entre octubre y diciembre de 2026. Según los pronósticos del organismo, existe una probabilidad casi absoluta de que el fenómeno de El Niño se mantenga activo hasta febrero de 2027, y su fortalecimiento podría desencadenar episodios de calor extremo, sequías prolongadas e inundaciones en diversas zonas del planeta.
“El fenómeno de El Niño está firmemente establecido y se está fortaleciendo rápidamente. Las previsiones de la OMM indican una probabilidad cercana al 100% de que persista hasta febrero de 2027, lo que podría convertirlo en uno de los más intensos desde al menos 1950”, declaró la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, durante su intervención en el Foro Mundial sobre el Calor celebrado en Bangkok, Tailandia.
La advertencia se sustenta en un consenso alcanzado por 13 centros nacionales e internacionales distribuidos desde Washington hasta Tokio, pasando por Londres y Pune. Este acuerdo se fundamenta en el intercambio en tiempo real de datos provenientes de boyas oceánicas, satélites y radiosondas, bajo la coordinación de la propia OMM.
De acuerdo con el informe, el índice Niño 3.4 —que mide las anomalías térmicas en la superficie del Pacífico ecuatorial centro-oriental, epicentro del fenómeno— ha mostrado un incremento considerable. En junio de 2026, el promedio se situó en +1,6 °C por encima de lo normal; para agosto, esa cifra había escalado a +2,5 °C.
Las proyecciones para el trimestre octubre-noviembre-diciembre indican que la anomalía estacional promedio alcanzará aproximadamente +3,7 °C, con un pico previsto hacia diciembre. Según la OMM, este valor supera el récord anterior de +2,6 °C, registrado entre noviembre de 2015 y enero de 2016, y se convierte en la marca más alta desde el inicio de las observaciones.
El informe mensual sobre el clima estacional global advierte que El Niño continuará intensificándose hasta alcanzar su punto máximo en diciembre. “Es probable que provoque temperaturas superiores a la media en gran parte del planeta y altere los patrones de lluvia, incrementando el riesgo de sequías e inundaciones en distintas regiones”, señala el documento.
Otras cuencas oceánicas también influyen en el panorama climático. La OMM prevé que el Dipolo del Océano Índico positivo —un patrón que impacta significativamente las precipitaciones regionales— alcance su punto más alto en octubre y luego disminuya. Para el período octubre-diciembre se estima una anomalía estacional de alrededor de +0,5 °C.
En paralelo, la Actualización Climática Estacional Global pronostica que las temperaturas superficiales en la cuenca del Atlántico ecuatorial se mantendrán por encima de lo normal.
Olas de calor extremas
El mismo informe anticipa una probabilidad muy elevada de que se registren temperaturas superiores al promedio del período 1993-2009 en amplias zonas del mundo durante los meses de octubre a diciembre. La OMM califica esta señal como una “fuerte señal estacional” que incrementa la posibilidad de olas de calor extremas y sus impactos asociados.
El análisis también proyecta cambios relevantes y coherentes en los patrones de lluvia, típicos de un El Niño intenso. La señal más notoria es el incremento de precipitaciones por encima de lo normal en el Pacífico ecuatorial central y oriental, al este de la línea internacional de cambio de fecha.
Entre las regiones donde se esperan condiciones más húmedas de lo habitual se incluyen:
- El Cuerno de África
- Partes de Asia Central y la costa de Asia Oriental
- El norte de la Península Arábiga
- Zonas de América del Norte al sur de los 45°N
- El sureste de América del Sur
Por el contrario, se prevé una sequía generalizada en el Pacífico occidental y el Atlántico ecuatorial, que se extenderá por el Pacífico Sur hasta el extremo sur de Sudamérica. Asimismo, se pronostican condiciones más secas de lo normal en el subcontinente indio, el sur de Centroamérica, partes del Caribe y el noroeste de Sudamérica.
Saulo explicó que El Niño no incorpora calor nuevo al planeta, sino que libera el calor que el océano ya ha almacenado bajo la superficie.
“(Esta es la) razón por la cual un evento intenso suele convertirse en uno de los años más calurosos registrados (como ocurrió en 2024). El océano del que extrae calor es el más cálido que jamás hayamos registrado. Simplemente hay más calor disponible para liberar”, añadió.
Minimizar los impactos
La OMM y sus miembros han activado mecanismos para reducir las consecuencias de El Niño en todos los sectores económicos. Los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales y los foros regionales de perspectivas climáticas trabajan de forma periódica con los responsables de la toma de decisiones, brindándoles información actualizada.
La organización recordó que se están distribuyendo actualizaciones regulares a todo el sistema de las Naciones Unidas y a los socios humanitarios, con el objetivo de respaldar las labores de preparación y gestión de riesgos a través del Mecanismo de Coordinación de la OMM.
Fuente: Infobae