El director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, manifestó este viernes que, al estar próximos a iniciar el quinto año del conflicto en Ucrania, este enfrentamiento persiste como el desafío más crítico para la seguridad nuclear a nivel global. El funcionario recalcó que las hostilidades activas continúan poniendo en serio peligro la infraestructura estratégica y el abastecimiento de electricidad en complejos nucleares vulnerables.
La importancia del suministro eléctrico externo
En este escenario, Grossi describió la disponibilidad de una conexión eléctrica externa estable como un “salvavidas de seguridad fundamental” del cual deberían gozar todas las centrales. No obstante, fue enfático al declarar que
“la mejor manera de garantizar la seguridad nuclear es poner fin a este conflicto”
.
Haciendo referencia a los denominados ‘Siete Pilares’ del OIEA, diseñados para salvaguardar la integridad nuclear durante enfrentamientos bélicos, el directivo insistió en que es imperativo agotar los esfuerzos para que el flujo de energía externa se mantenga operativo y seguro sin interrupciones.
Llamado a la comunidad internacional
El máximo representante del organismo subrayó que estos lineamientos son “directrices que cuentan con un amplio apoyo internacional, incluido el de las partes directamente involucradas”. Además, recordó que ha solicitado la adhesión a estas normas en múltiples ocasiones, incluso ante el Consejo de Seguridad de la ONU.
Finalmente, Grossi expresó su preocupación debido a que, pese a las gestiones del OIEA, instalaciones como la central de Zaporiyia siguen expuestas a “riesgos persistentes”. También advirtió sobre afectaciones en otras plantas y subestaciones eléctricas ucranianas. Estos daños, según su visión, “socavan la seguridad nuclear y deben evitarse”. Si bien las entidades internacionales pueden ofrecer previsibilidad en una guerra cambiante, el directivo concluyó admitiendo que “las medidas técnicas tienen límites”.
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