Pacientes y familiares del hospital Teófilo Dávila aseguran que la atención del personal ha mejorado, pero no tienen ciertas medicinas y hay demoras para citas.
En las gradas del área de Emergencia del Hospital Teófilo Dávila (HTD) del Ministerio de Salud Pública (MSP) de Machala, Angélica Andrade permanecía sentada, con el rostro cansado y la mirada fija en la puerta de ingreso.
Su hermana, víctima de un derrame cerebral, llevaba tres días internada. Ella, en cambio, pasaba las noches afuera, entre la incertidumbre y las recetas que debía comprar.
“Gracias a Dios de inmediato nos atendieron, de una la atendieron a mi hermana”, relató con alivio. Reconoció que esperaba largas horas de espera, como en ocasiones anteriores, pero en esta ocasión la respuesta fue rápida.
La atención, sin embargo, no resuelve todas las necesidades. Andrade contó que los médicos recetan insumos y medicinas que debe adquirir en farmacias privadas. “Voy gastando más de $ 100, y como mi hermana está en UCI, se gasta bastante”, dijo.
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Sonia Jiménez, otra usuaria del hospital orense, coincide en que hay una leve mejoría. “Honestamente ahora estamos bien. Antes era pésima la atención, grotesca. Ahora es diferente, quizá por todo lo que está haciendo el Gobierno, pues temen que los boten”, afirmó.
Jiménez recordó que, en consulta externa, ciertas enfermeras no daban información clara. “Si no teníamos carpeta nos decían que vayamos a averiguar. Perdíamos la cita, nos mandaban de un lado a otro. Ahora eso ya no se ve tanto”.
Las opiniones, sin embargo, son divididas. En la provincia de El Oro, ciertos usuarios del sistema público de salud tienen dudas de que los cambios sean sostenibles con el anuncio de la formación de un comité de salud. Para muchos, los problemas no son nuevos ni aislados, sino estructurales.
Édgar Reyes, habitante de Machala y usuario del hospital, fue categórico, y no dudo en compartir su testimonio con indignación. “Medicinas, nada. No hay nada. Solo sueros básicos. Lo demás hay que comprarlo uno mismo. Y eso no debe ser así, porque salud también depende del Estado”, dijo.
A la falta de medicamentos se suma la dificultad para obtener una cita. Muchos se acercan desde las primeras horas para conocer sobre la disponibilidad. “Si uno logra sacar una, se la dan para tres o cuatro meses después. Mientras tanto toca pagar clínica privada”, expuso Lester Samaniego, uno de los usuarios.
Anabel Quiñónez, quien buscaba una cita para una ecografía, se mostró decepcionada. Le indicaron que vuelva en ocho días. “Fue un caos y desorden. Ni siquiera a los grupos vulnerables priorizan. Estamos retrasados respecto a los avances de la ciencia”, manifestó.

Luis Jiménez, adulto mayor, reconoció que la atención médica no ha sido mala, pero lamentó que ciertos medicamentos deban comprarse en farmacias externas. “Así es difícil, porque muchos no tenemos recursos”, expuso.
En contraste, Antonia Figueroa, cuyo esposo fue operado en el sanatorio, destacó la atención médica recibida. “Claro que unas cositas faltan, pero sí le han dado. El doctor fue muy bueno”, dijo ella.
En el hospital, las quejas se replican por distintas novedades. Miguel Suárez lamentó sobre su experiencia en el sanatorio y pidió acciones concretas. “Dicen que hay presupuesto, pero no hay una mejor atención. Se requiere fiscalización permanente”, dijo.
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El debate también llegó al ámbito político. El asambleísta orense Diego Salas, de la Revolución Ciudadana, aseguró que, desde el 7 de julio, ha recorrido varios hospitales y constatado irregularidades en medicinas, déficit de especialistas, ambulancias detenidas y servicios externalizados sin pago.
“Mi pedido para que la Comisión de Salud sesione en Machala fue ignorado. He solicitado información al MSP y no responden. Incluso pedí examen especial a Contraloría y una mesa técnica con IESS y Gobernación. Nada”, reclamó.
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Fuente:El Universo