El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, desestimó este miércoles la posibilidad de implementar un alto el fuego en territorio libanés. El jefe de Estado condicionó cualquier proceso de negociación con el gobierno de Beirut a la desarticulación total de la organización Hezbollah. Mientras tanto, las fuerzas militares israelíes han redoblado sus operaciones en Bint Jbeil, una localidad que el líder israelí describió como el principal núcleo operativo del grupo en la zona sur. Asimismo, el mandatario subrayó que Israel se encuentra plenamente preparado ante cualquier posible escalada si se reactiva el conflicto directo con Irán.
Diplomacia y tensiones regionales
Estas afirmaciones se producen poco después de un acercamiento diplomático sin precedentes: el pasado martes, los embajadores de Israel y Líbano mantuvieron un encuentro en Washington bajo la mediación de Marco Rubio, secretario de Estado. Este evento marcó la primera reunión bilateral directa entre los dos países desde el año 1983. Aunque la delegación libanesa solicitó formalmente un cese de hostilidades inmediato, los representantes israelíes llegaron con la orden estricta de no aceptar acuerdos. Sobre este acercamiento, Netanyahu fue enfático al declarar:
“Estas negociaciones no han tenido lugar durante más de 40 años. Ocurren ahora porque somos muy fuertes, y son los países los que se acercan a nosotros, no solo Líbano”.
Condiciones estrictas para la paz
El primer ministro estableció dos requisitos que considera innegociables para detener la ofensiva: el desmantelamiento de Hezbollah y la instauración de una paz sostenible que sea garantizada a través del uso de la fuerza. Paralelamente, Netanyahu informó que ha dado instrucciones precisas al ejército para desplazar y ampliar el perímetro de seguridad hacia el este, con dirección al monte Hermón, con el objetivo primordial de brindar protección a las comunidades drusas en la región.
Actualmente, el epicentro de la guerra se localiza en Bint Jbeil, una ciudad situada a solo cuatro kilómetros de la frontera, con un valor simbólico estratégico para la organización armada. Fue en este sitio donde Hassan Nasrallah proclamó su discurso de victoria en el año 2000 tras la salida de las tropas israelíes. Además, la urbe fue escenario de una resistencia feroz durante el conflicto de 2006. Netanyahu calificó a esta zona como la “capital del terror” y aseguró que sus tropas están cerca de neutralizar este enclave fundamental.

Operaciones militares y saldo de víctimas
De acuerdo con informes técnicos, la división 98 del Ejército de Israel logró rodear completamente Bint Jbeil el lunes reciente, tras una semana de enfrentamientos que resultaron en la baja de más de cien combatientes. Por su parte, reportes de seguridad en Líbano indican que la ofensiva ha incluido el uso de artillería pesada, ataques desde el aire y presuntamente bombas de fósforo blanco, aunque este último punto no ha sido ratificado por las autoridades de Israel.
La situación en Líbano permanece vinculada al frágil alto el fuego con Irán, pactado el 8 de abril bajo la mediación de Pakistán. Existe una discrepancia sobre el alcance de dicho acuerdo, pues mientras Teherán asegura que la tregua incluía al territorio libanés, Israel y Estados Unidos lo desmienten. Netanyahu fue rotundo al señalar:
“No hay cese del fuego en Líbano”.
Solo el día que se pactó la tregua iraní, las fuerzas israelíes ejecutaron más de 100 bombardeos, afectando áreas residenciales de Beirut y dejando un saldo de más de 350 fallecidos según organismos de socorro. El balance general del Ministerio de Salud libanés ya supera los 2.100 muertos y más de 6.500 heridos desde que iniciaron las hostilidades.
La postura frente a Irán y reacciones políticas
Respecto a la amenaza iraní, Netanyahu confirmó que el gobierno de Joe Biden mantiene a Israel bajo actualización constante sobre sus diálogos con Teherán. Ambas naciones comparten metas estratégicas: la remoción de las reservas de uranio enriquecido, la eliminación de la infraestructura de procesamiento nuclear en suelo iraní y asegurar el libre tránsito en el estrecho de Ormuz. “Es demasiado pronto para saber cómo terminará este asunto”, admitió el mandatario, quien reiteró que su país está listo para cualquier escenario bélico futuro.
En el plano diplomático, la embajadora de Líbano, Nada Hamadeh Moawad, describió las conversaciones en Estados Unidos como productivas, pero recalcó que su nación exige soberanía territorial y el fin de los ataques. En contraste, la cúpula de Hezbollah ha presionado al gobierno de Beirut para que abandone las mesas de diálogo, calificándolas de esfuerzos estériles ante la realidad de los combates, que por ahora no muestran señales de detenerse.
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