Una asistencia multitudinaria ha marcado el segundo día de exequias del ayatolá Alí Jamenei en la Gran Mosalla de Teherán. De acuerdo con estimaciones de medios oficiales iraníes, millones de personas ya han presentado sus respetos a los restos mortales del líder religioso desde el inicio de los actos fúnebres este domingo. Las autoridades se encuentran ultimando los preparativos para la procesión del lunes por las calles de la capital, a la que se espera que asistan hasta 20 millones de personas.
Los restos de Jamenei y su familia, quienes perdieron la vida el 28 de febrero a causa de un bombardeo de aviones israelíes sobre Teherán en el inicio de la guerra de Irán, han permanecido en la Gran Mosalla desde el sábado. El recinto, completamente abarrotado, ha recibido a dolientes desde la madrugada del sábado, dando inicio a un prolongado funeral de estado.
Tras la procesión capitalina, el cortejo fúnebre se trasladará a la ciudad santa de Qom. Posteriormente, los restos serán llevados a los sitios sagrados de Kerbala y Nayaf, en Irak, para finalmente retornar a suelo iraní. El jueves, recibirán sepultura en el santuario del imán Reza en Mashhad, ciudad natal del ayatolá fallecido.
Fuentes oficiales iraníes han reportado que al menos siete millones de desplazamientos en metro se han registrado hacia la Gran Mosalla de Teherán desde el comienzo de los actos fúnebres. Esta cifra, sin precedentes, refleja la magnitud de la convocatoria popular.
Las oraciones funerarias de este domingo fueron presididas por el veterano clérigo Jafar Sobhani, de 97 años de edad. Entre las autoridades presentes destacó Said Yalili, exsecretario del Consejo Superior de Seguridad Nacional de Irán y actual miembro del Consejo de Discernimiento, además de antiguo negociador nuclear.
La experiencia de Sobhani, no obstante, queda empequeñecida frente a la de los dos clérigos que encabezarán los próximos eventos. El primero, en Qom, estará dirigido por el ayatolá Shirazi, de 99 años. La ceremonia final, en Mashhad, será supervisada por el gran ayatolá Noori Hamedani, de 101 años de edad, consolidando una transición marcada por la veneración a las figuras más longevas del clero chiíta.
Fuente: Infobae