La energía hidráulica mantiene su predominio en la matriz eléctrica ecuatoriana, respaldada por un embalse de Mazar que continúa cerca de su nivel máximo. Este domingo lideraron las hidroeléctricas Coca Codo Sinclair, Paute Molino y Sopladora, seguidas de otras.
De la fuente hidráulica, la producción para el mediodía de este domingo se registró en un 86,2 %, mientras que la térmica en un 13 %, lo restante fue de otras fuentes, según los datos del Operador Nacional de Electricidad (Cenace).
La central Coca Codo Sinclair aportaba con el 41 %, Paute Molino con el 29 %, Sopladora con el 17 %, Delsitanisagua con el 7 % y lo demás de otras hidroeléctricas, entre ellas Mazar y Minas San Francisco.
De esas centrales, Coca Codo Sinclair tiene una capacidad de generación de 1.500 megavatios (MW), Delsitanisagua de 180 MW y Minas San Francisco de 270 MW.
Asimismo, Mazar (con una potencia instalada de 170 MW), Paute Molino (1.100 MW) y Sopladora (487 MW) forman parte del Complejo Hidroeléctrico Paute Integral, aportando al sistema nacional interconectado (SNI) un total de 1.757 megavatios.
En ese complejo también se encuentra el embalse de Mazar, que para el mediodía de este domingo se registró en 2.152,31 metros sobre el nivel del mar (m s. n. m.). La máxima es de 2.153 metros, mientras que la mínima es de 2.098 metros.
Durante este mes, hasta el 13, el nivel promedio de Mazar casi ha llegado a los 2.154 metros, ha estado entre 2.152,3 m s. n. m. y 2.153,83 m s. n. m., de acuerdo con los datos que reporta la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec).
La regulación del sistema eléctrico de Ecuador depende en gran medida de la función que cumple el embalse de Mazar dentro de su estructura operativa. Se encuentra en la provincia de Azuay.
El agua turbinada en la represa enlaza de manera secuencial a las tres hidroeléctricas —Mazar, Paute Molino y Sopladora—, llegando primero al embalse de Amaluza para abastecer la operación de Paute Molino y continuando hacia la central Sopladora.
El embalse cuenta con una capacidad de almacenamiento de 410 millones de metros cúbicos y se extiende a lo largo de 31 kilómetros.
La cola del embalse llega hasta el puente de Chicti, ubicado en las afueras del cantón Paute, en el trayecto de Cuenca a Paute, pasando también por Guachapala.
En la represa también confluyen otros afluentes que atraviesan cantones como El Pan y Sevilla de Oro.
A ellos se suman los de Cuenca: Tomebamba, Yanuncay, Tarqui y Machángara, que luego de cruzar por distintos puntos en la capital azuaya forman el río Cuenca, que después se une con el Paute y continúa su trayecto hacia el complejo hidroeléctrico.
Los cuatro ríos de Cuenca son monitoreados por la Empresa Pública Municipal de Telecomunicaciones, Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento (Etapa EP).
De acuerdo con el reporte más reciente, del pasado 12 de junio, el estado de esos ríos es normal: el Tomebamba en 7,56 metros cúbicos por segundo (m³/s), el Yanuncay en 6 m³/s, el Tarqui en 4,06 m³/s y el Machángara en 6,57 m³/s.
Para un buen funcionamiento de las centrales, estas también son sometidas a mantenimientos. El más reciente se dio en la central hidroeléctrica Alazán, que se encuentra en la provincia de Cañar. Aporta con 6,23 MW al SNI.
Allí se ejecutaron los trabajos semestrales preventivos bajo estrictos protocolos de seguridad, cuidando al personal y garantizando una operación eficiente y confiable para seguir generando energía para el país, indicó Celec.
“Durante el mantenimiento hemos realizado inspecciones en las diferentes instalaciones de la central para poder inspeccionar y verificar el cumplimiento del protocolo de seguridad para evitar accidentes e incidentes y cumplir con la seguridad y salud de los trabajadores”, explicó Lorena Santacruz, especialista de seguridad y salud ocupacional de la corporación. (I)
Fuente: El Universo