Madagascar: el drama de personas con albinismo víctimas de crímenes rituales

Durante la madrugada del último fin de semana de mayo, tres hombres armados con un hacha y un trozo de madera ingresaron a la vivienda donde Nicole Soalala residía con su familia en las afueras de Toliara, una ciudad costera al sur de Madagascar. Los agresores golpearon al esposo de Soalala hasta dejarlo inconsciente.

Soalala tomó a su hija menor, Landricia, una bebé de 18 meses que padece albinismo, y la ató a su espalda con un trozo de tela. Sin embargo, los atacantes le arrancaron a la pequeña de los brazos y escaparon. Días después, el cuerpo sin cabeza de Landricia fue encontrado en la vivienda de un curandero. Su cabeza apareció dentro de bolsas plásticas, metida en una maleta a dos kilómetros del lugar donde ocurrió el secuestro.

Este caso no es un hecho aislado. De acuerdo con reportes de medios internacionales, 13 personas con albinismo fueron asesinadas en Madagascar en lo que va de 2026, todas ellas decapitadas. La organización Albinos Madagascar, fundada en 2022, confirmó que diez de las víctimas eran menores de edad, con edades que oscilan entre los nueve meses y los 14 años. Se trata del año con mayor número de crímenes registrados contra esta comunidad.

Creencias y redes criminales

El albinismo es una condición genética hereditaria que disminuye la producción de melanina en la piel, el cabello y los ojos. En el África subsahariana, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), afecta a más de una de cada 4.000 personas en varios países.

La pobreza extrema y la inestabilidad política alimentan los ataques contra la población con albinismo - Archivo REUTERS/Charles Placide Tossou

En Madagascar, los ojos de las personas con albinismo son el elemento más codiciado. Creencias locales aseguran que ungüentos elaborados con partes de sus cuerpos atraen riqueza y buena suerte. Los niños son las víctimas preferidas porque se piensa que su inocencia potencia los efectos de esos preparados.

“La situación es muy crítica, muy cruel”, declaró Fulgence Soja, presidente de Albinos Madagascar, en declaraciones recogidas por la prensa. “Hay muchos problemas graves que enfrentamos y nos sentimos muy inseguros”, agregó.

Las redes detrás de estos crímenes son complejas. Muluka-Anne Mitti-Drummond, experta independiente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre albinismo, visitó el país en 2022 y halló que los perpetradores incluyen familiares de las víctimas, vecinos y saqueadores de ganado conocidos como dahalos. “En muchos casos, solo se captura al intermediario, mientras que los responsables principales permanecen en la impunidad”, escribió la funcionaria.

Pobreza e inestabilidad alimentan la violencia

La violencia contra las personas con albinismo se extiende desde las áreas rurales hacia las ciudades - Foto: Tobias Pflanz/Christoffel Blindenmission/dpa

Madagascar se encuentra entre los países más pobres del mundo: cerca del 80% de su población vive con menos de USD 2,15 al día. En octubre de 2025, protestas lideradas por jóvenes derrocaron al presidente Andry Rajoelina. El coronel Michael Randrianirina se autoproclamó jefe de un gobierno de transición por un periodo de entre 18 y 24 meses, según reportes.

A esa fragilidad institucional se agregan los efectos de la crisis climática. Sequías, inundaciones y ciclones destruyen cosechas e infraestructura, y el fenómeno de El Niño agrava la inseguridad alimentaria en las zonas más vulnerables del país.

Sabina Lauber, asesora senior de derechos humanos de la ONU en Madagascar, vinculó esa situación con el aumento de los ataques. “Madagascar es uno de los pocos países donde todos los indicadores de bienestar retrocedieron en la última década. El nivel de desesperación lleva a la gente a recurrir a prácticas dañinas para sobrevivir”, señaló al medio.

El miedo se extiende a las ciudades

Hasta hace poco, los ataques se concentraban en las zonas más empobrecidas del interior. Hoy ocurren en todo el territorio. Tohovery Razakamanana, funcionario de derechos humanos de la ONU, advirtió que la violencia se expandió hacia el sureste, el oeste y el norte, y que las ciudades ya no son seguras.

El 80% de los habitantes subsiste con menos de USD 2,15 diarios, mientras sequías, inundaciones y ciclones destruyen cultivos en un país bajo un gobierno transitorio desde 2025 tras protestas juveniles - Archivo REUTERS/Charles Placide Tossou

El temor es parte de la vida cotidiana de miles de familias. Odette, de 20 años, vive en una ciudad del norte y gana unos 3.000 ariary —equivalentes a USD 0,68— trabajando en el campo. En febrero, su primo Marcellin, de 14 años y también con albinismo, fue decapitado. Su cuerpo apareció bajo un árbol de mango frente a su casa; su cabeza nunca fue hallada.

Desde entonces, Odette duerme sobre un colchón compartido con cerca de una docena de personas en una choza de barro. “Soy una varira como Marcellin —el término malgache para personas con albinismo— y tengo mucho miedo. Me preocupa que si alguien viene, me maten”, declaró.

Ante la presión pública, el gobierno tomó medidas parciales. Según reportes, el presidente desplegó su guardia personal para perseguir a los responsables y la primera dama prometió abrir un centro de refugio en el sur. Soja, que asesora al mandatario, exige un plan de acción nacional que contemple seguridad, educación y salud. “La prioridad es detener los asesinatos, porque cualquier solución a largo plazo depende de eso”, afirmó.

Razakamanana instó al gobierno a realizar un censo de personas con albinismo y a lanzar campañas de concientización. “Incluso personas educadas en la capital desconocen que el albinismo es una condición genética”, señaló. Soalala, mientras tanto, no puede dormir. Su hija Patricia, que también tiene la condición, pregunta con frecuencia dónde está su hermana.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
X