Lo que Ecuador se juega este domingo en las elecciones presidenciales de Colombia

En enero de 2026, en pleno arranque de la carrera presidencial en Colombia, el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, inició una guerra comercial con el vecino país, bajo el argumento de la seguridad. Así la tensión comercial y política en la frontera se introdujo en el debate electoral.

Es así que la ya mermada relación entre la Casa de Nariño y el Palacio de Carondelet, que empezó a deteriorarse desde la detención del exvicepresidente Jorge Glas, en abril de 2024, llegó a un alto. Gustavo Petro retiró a su embajador de Quito y Noboa hizo lo mismo en Bogotá.

Esto ha marcado la relación este año, golpeando la seguridad en la frontera, el intercambio comercial y energético. Y el mismo Mandatario ecuatoriano se encargó de poner una condición clave para retomar la normalidad: el cambio de gobierno en Colombia, después de las elecciones presidenciales.

Y todo apunta a que, este domingo, los colombianos mantendrán una disputa cerrada entre izquierda y ultraderecha. La carrera por la Casa de Nariño llegó un empate técnico sobre el 30%, según las últimas encuestas, entre el izquierdista Iván Cepeda y el ultraderechista Abelardo de la Espriella, que pasarían a una segunda vuelta, el 21 de junio.

Lejos de ellos, en tercer lugar, está Paloma Valencia, representante del uribismo y la que ha mostrado una mayor predisposición a acercarse al presidente Noboa. Por ejemplo, afirmó que «el primer día de nuestro gobierno voy a llamar al presidente de Ecuador a decirle que aquí sí hay con quien combatir el narcotráfico y que nos quite los aranceles».

Y, el 4 de mayo, Ecuador anunció la reducción del arancel del 100% al 75% y la candidata Valencia contó que había mantenido una conversación con Noboa el día anterior, tras lo cual se emitió la medida «como muestra de su buena voluntad para trabajar con el próximo gobierno».

El mismo Mandatario ecuatoriano ha confirmado que le tiene mucho cariño al expresidente colombiano, Álvaro Uribe, y ha admitido que su administración recibió apoyo de su equipo en materia de combate contra el crimen organizado.

Sin embargo, las últimas encuestas predicen que Valencia quedará fuera del balotaje y que el resultado de la segunda vuelta será difícil de anticipar. A lo que se suman las preocupaciones de los colombianos por los problemas críticos en seguridad y en el sistema de salud, pese a que Petro heredará a su sucesor un país con crecimiento económico y menos pobreza.

En ese contexto, al final de la tarde del viernes 29 de mayo, a menos de dos días de las elecciones, el presidente Noboa dio un giro inesperado. Anunció que ha decidido «eliminar desde el 1 de junio la tasa de seguridad aplicada a los productos colombianos»; es decir, reducir a cero los aranceles que había impuesto a las importaciones de ese país el 1 de febrero.

Lo hizo a través de un mensaje en su cuenta de X, acompañado por la imagen de una captura de pantalla de una conversación virtual con Abelardo de la Espriella, uno de los candidatos con mayores opciones de pasar a la segunda vuelta. Según Noboa, ambos alcanzaron «un acuerdo» para «fortalecer la cooperación en comercio, energía y seguridad, en beneficio de ambos países».

¿Qué está en juego para Ecuador?
El principal riesgo para el gobierno de Daniel Noboa es que Iván Cepeda, representante del Pacto Histórico, se quede en la Casa de Nariño con la actual línea de Gustavo Petro. Lo que mantendría la relación fracturada, aunque permanezcan abiertas las sedes diplomáticas en Quito y Bogotá.

Esto crearía un escenario similar al de México, tras la salida de Andrés Manuel López Obrador y la entrada de su heredera, Claudia Sheimbaum, que no retomará el diálogo con Ecuador mientras Noboa esté en el poder.

Mientras que la llegada de Abelardo de la Espriella o Paloma Valencia brindaría la oportunidad de normalizar las relaciones diplomáticas y comerciales, que han golpeado principalmente a las comunidades y proyectos fronterizos.

Pero ¿cuáles son las áreas clave de intercambio para Ecuador?

1Comercio
La disputa iniciada en enero no solo encareció el comercio bilateral. También dejó en evidencia una relación difícil de sustituir: Colombia es un proveedor cercano, diversificado y clave para varias industrias ecuatorianas, mientras Ecuador sigue siendo uno de los principales mercados sudamericanos para los productos colombianos.

Desde la guerra comercial, en Ecuador, el sector importador de bienes colombianos opera casi paralizado: con la sobretasa del 100% en mayo, los costos se convirtieron en inviables y muchas empresas postergaron compras, afectando el abastecimiento.

O por ejemplo, el sector arrocero estimó una sobreoferta de 190.000 toneladas, de las que el gobierno de Noboa está intentando comprar 20.000.

2Electricidad
Un informe del Operador Nacional de Electricidad (Cenace) advierte que incluso en épocas lluviosas, Ecuador requiere energía de Colombia, en un escenario en el que Coca Codo Sinclair tenga que salir de operación por altos sedimentos.

En ese escenario, Cenace alertó que la importación de energía es necesaria para reducir los riesgos de apagones durante el estiaje. Sin embargo, Petro suspendió la venta de energía a Ecuador, como una respuesta a la tasa de seguridad impuesta por Noboa.

Según el informe de Cenace, sin las importaciones de energía de Colombia, existe una probabilidad de 18% de que el país atraviese apagones en el período de estiaje que se prevé comience en octubre de 2026 y se extienda hasta marzo de 2027.

3Seguridad
Según información oficial, en la zona fronteriza entre Colombia y Ecuador se han identificado 11 bandas criminales: seis ecuatorianas y cinco colombianas. Del lado ecuatoriano, el documento señala la operación de Los Lobos, Choneros, Águilas, Patones, Tiguerones y Gángsters.

Del lado colombiano, se ha identificado la operación de disidencias de las FARC, como el Frente Alonso Cano y el Frente Urías Rondón el ELN (del cual se escindieron los Comuneros del Sur), el Frente Alonso Cano, los Comandos de la Frontera, el Frente Carolina Ramírez y los Comuneros del Sur.

Es por eso que, ante la creciente violencia y ampliación del crimen organizado en ambos países, la cooperación en inteligencia y en operaciones de seguridad resulta crítica, especialmente para restringir el tráfico de narcóticos, armas, oro, madera e incluso la trata de personas.

Fuente: Primicias

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