¿Llueve y hace sol al mismo tiempo en Guayaquil? Esta es la explicación científica

Llovía, pero el sol seguía brillando con fuerza. Esta combinación sorprendió a moradores del norte de Guayaquil la tarde de este martes 20 de octubre, cuando se reportaron precipitaciones cerca de las 15:50 en la autopista Narcisa de Jesús.

Este fenómeno se conoce popularmente como lluvia solar y tiene una explicación científica. Franklin Ormaza, docente e investigador de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol), explicó que puede ocurrir cuando llueve en una zona distinta de aquella desde la que se observa el sol.

El viento puede desplazar la lluvia hasta otro sector, mientras los rayos solares siguen iluminando el lugar. Por eso, aunque parezca extraño, es posible que llueva y haga sol al mismo tiempo.

No se trata de un fenómeno fuera de lo común, sino de una combinación de condiciones atmosféricas que permite que las gotas de agua caigan mientras el cielo todavía tiene zonas despejadas.

¿Cómo se produce una lluvia solar?
Para que esto ocurra, el cielo debe estar parcialmente nublado. Es decir, algunas partes pueden estar cubiertas de nubes, mientras otras permanecen despejadas y dejan pasar la luz del sol.

Ormaza explicó que no todas las nubes son iguales. Algunas, como las llamadas cirrus, son delgadas, están a gran altura y permiten ver el sol a través del cielo. Otras son más gruesas, tienen un aspecto gris y pueden producir lluvia.

Cuando las nubes que provocan la precipitación están en un sector y el viento lleva el agua hacia otro, puede llover en un lugar donde todavía hay sol.

También influye la posición desde la que una persona observa el cielo, pues la lluvia y el sol pueden encontrarse en direcciones diferentes.

El investigador señaló que durante las precipitaciones registradas en su estación de observación hubo vientos más fuertes de lo habitual.

La velocidad superó los 3,1 metros por segundo, frente a los cerca de 2 metros por segundo que mencionó como una referencia habitual para esta época.

Estas condiciones pudieron ayudar a trasladar la lluvia hacia otros puntos. La precipitación reportada en este punto del norte de Guayaquil duró alrededor de 30 minutos.

¿Tiene algo que ver con el fenómeno de El Niño?
Aunque la lluvia solar es un episodio pasajero, Ormaza señaló que estas precipitaciones se producen en un contexto de inestabilidad atmosférica durante la transición completa hacia el fenómeno de El Niño.

Es decir, la atmósfera atraviesa cambios que pueden provocar lluvias en determinadas zonas, mientras otras permanecen secas.

El calor favorece la evaporación del agua y, cuando el vapor asciende y se forman nubes, pueden producirse precipitaciones.

El investigador explicó que este comportamiento puede continuar mientras avanza la transición hacia la configuración completa de El Niño.

Sin embargo, aclaró que no es posible establecer cada cuánto se presentará una lluvia solar ni anticipar con exactitud en qué lugar ocurrirá.

Como ejemplo de las variaciones del tiempo, recordó que el lunes anterior el cielo permaneció blanquecino durante gran parte del día y la noche.

Según Ormaza, esas condiciones limitaron el calentamiento y la evaporación, lo que ayudó a entender por qué no se produjeron lluvias importantes.

¿Lloverá nuevamente este 20 de octubre en Guayaquil?
Para este martes 20 de octubre, Ormaza tenía previsto en sus registros un acumulado de lluvia de entre 15 y 20 milímetros. Hasta el momento de la entrevista, en su estación se habían registrado 8 milímetros.

El docente consideró que podría caer una lluvia ligera durante la noche, aunque estimó que sería de poca intensidad: alrededor de 1 milímetro en tres horas.

El investigador añadió que, según su modelo, la zona de convergencia tropical (una franja donde se encuentran corrientes de aire y se favorece la formación de nubes y lluvias) continúa al norte y podría desplazarse hacia la zona central de Ecuador a finales de noviembre.

Aunque señaló que el agua del mar ya está caliente, explicó que esto no significa que el fenómeno esté completamente configurado, pues también deben considerarse los cambios en la atmósfera.

Por esa razón, indicó que no puede establecerse un porcentaje exacto de cuánto falta para que El Niño se configure por completo. (I)

Fuente: El universo

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