Laferrere: masacre narco con cuatro muertos y vecinos en armas

El sábado 27 de junio, la tranquilidad de la noche en la esquina de Recuero e Icalma, en Laferrere, se rompió con una ráfaga de disparos. Un llamado al 911 alertó:

“Se escucharon tiros”

Pero cuando los policías de la Bonaerense llegaron, se encontraron con una escena mucho más escalofriante: un nuevo triple crimen narco que, a diferencia de otros, sigue siendo un misterio para las autoridades.

Los oficiales vieron a un grupo de vecinos señalando a un hombre ya sin vida. En su reporte, lo describieron como de 1,70 metros de altura, con campera de cuero negra y pantalón gris, tendido en un charco de sangre junto a una bicicleta.

A solo 30 metros, cerca de un arroyo, había una casilla ennegrecida por el fuego. En la pendiente, yacía una mujer de 1,55 metros, con campera verde y una calza. Un vecino, quizás por pudor, había cubierto su cuerpo con una sábana. La médica llegó y retiró el cadáver a la 1:30 horas, en medio de un clima tenso: los vecinos, que habían incendiado la casilla, mostraban una hostilidad creciente.

Mientras tanto, en la Unidad de Pronta Atención del kilómetro 29 de la Ruta N°3, en González Catán, ingresaron dos víctimas más: un hombre muerto a tiros y una mujer que logró sobrevivir.

La casilla incendiada

Vecinos en guerra y las identidades de las víctimas

El fiscal Diego Rulli, de la UFI de Homicidios de La Matanza, enfrentó una oleada de agresiones verbales de los residentes, quienes los insultaban y acusaban de inacción. La casilla quemada, aseguraban, era el domicilio de un traficante de drogas.

Pese a todo, los investigadores lograron identificar a los fallecidos. Naiara Naomi Marte Semprevivo, de 19 años, domiciliada a ocho cuadras del lugar, era la joven bajo la sábana. Sus familiares admitieron que consumía drogas. Joaquín Maximiliano Villegas, de 34 años, albañil y beneficiario de planes sociales, fue hallado junto a la bicicleta. Debía cerca de un millón y medio de pesos a una financiera, y los investigadores descubrieron que esa noche había ido a comprar estupefacientes. Víctor Alejandro Martínez, quien vivía a menos de dos cuadras, ingresó muerto a la sala médica. Su tío relató que solía robar a la familia para fisurar bienes y costear su adicción.

El relato se completó: las víctimas coincidieron en el bunker que terminó incendiado. Dos pistoleros en moto atacaron a balazos el lugar y huyeron. Villegas recibió la peor parte: la autopsia reveló seis orificios de bala.

El caso guarda similitudes con el crimen de Candela Urquiza, una adolescente de 14 años asesinada la semana anterior al quedar en medio de un atentado sicario contra un dealer de su barrio. Candela recibió un tiro en la cabeza. En ambos incidentes, los vecinos, hartos, quemaron las casillas de los traficantes. La DDI de La Matanza y la UFI de Homicidios trabajan para conectar ambos casos, ordenando una pericia balística para comparar las vainas. En la escena del triple crimen se encontraron 25 vainas servidas.

La falta de cámaras de seguridad y el hermetismo de los vecinos dificultan la investigación. Los fiscales se preguntan: ¿quiénes son los narcos que riegan de plomo la zona oeste?

Fuente: Infobae

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