La Superintendencia de Competencia Económica (SCE) abrió camino en el sector público ecuatoriano al desarrollar y adoptar el primer Código de Ética en Inteligencia Artificial del país, una iniciativa reconocida por la UNESCO hace poco más de un año. Este respaldo internacional destacó un modelo que apuesta por aprovechar la tecnología con reglas claras, protección de derechos, transparencia y una premisa fundamental: las personas mantienen siempre la responsabilidad sobre las decisiones.
La SCE llevó este compromiso a la práctica con una Guía para el Uso de Herramientas de Inteligencia Artificial, un Decálogo Ético de cumplimiento obligatorio y lineamientos que orientan su aplicación en los procesos institucionales. Además, la normativa institucional se encuentra alineada con los lineamientos emitidos por el MINTEL en la materia. Así, la IA se incorpora como una herramienta de apoyo para las actividades administrativas, técnicas, analíticas y misionales, sin sustituir la valoración, motivación ni decisión humana.
El modelo se fortaleció con una Guía para la Auditoría del Uso de Herramientas de Inteligencia Artificial y directrices específicas para el tratamiento de datos personales sensibles. Estos instrumentos incorporan controles sobre ética, protección de datos, seguridad de la información, trazabilidad y evaluación de riesgos, garantizando que ninguna decisión relevante quede únicamente en manos de un sistema automatizado.
Este trabajo se consolidó con el Reglamento Interno para la Gobernanza Ética, Responsable, Segura y Misional de la Inteligencia Artificial, que articula los instrumentos creados por la institución bajo reglas, responsabilidades y mecanismos de control. Con este modelo, la SCE no solo inspira confianza en la gestión pública, sino que sienta las bases para promover mercados más competitivos en el Ecuador del futuro.