Juan Carlos Vega y su apuesta por Cuenca: “Hay que recuperar la planificación para tener una ciudad ordenada y con oportunidades”

De tomar decisiones en dos carteras clave del gabinete del presidente Daniel Noboa a presentar una propuesta para transformar su natal Cuenca. El exministro Juan Carlos Vega, ingeniero agrónomo, economista y especialista en finanzas, busca llegar a la Alcaldía por el movimiento Acción Democrática Nacional (ADN) con la intención de poner su experiencia en la gestión pública y privada al servicio de la ciudad. Su visión se centra en construir una Cuenca más segura, conectada y con mayores oportunidades para sus habitantes.

Entre sus principales propuestas están gestionar financiamiento para obras, vincular la formación de los jóvenes con las necesidades del sector productivo y fortalecer el emprendimiento. También plantea recuperar la planificación urbana y proteger recursos esenciales como el agua y el patrimonio.

En entrevista con EL UNIVERSO, Vega explica el camino que lo llevó a la candidatura y las ideas con las que busca proyectar el futuro de Cuenca.

Usted pasó de la empresa privada a ocupar dos ministerios. ¿Qué fue lo que más le enseñó esa experiencia sobre cómo funciona el Estado?

Ese fue un salto bastante importante y trascendental en mi vida, porque yo había trabajado toda mi vida en el sector privado, lidiando también con problemas de empresas, pero esa capacidad y ese liderazgo de equipos me sirvieron mucho en el sector público. Entendí que, igual que en lo privado, es importantísimo el equipo de trabajo cercano, tener gente de confianza que tome las decisiones. Recibimos el país en unas condiciones realmente muy complicadas desde el punto de vista económico, pero con la decisión y el liderazgo del presidente de la República y armando un buen equipo de trabajo pudimos tomar decisiones difíciles y complejas. Toda esta experiencia en el sector público, primero en el Ministerio de Economía y Finanzas y luego en el Ministerio de Agricultura y Ganadería, me ha enriquecido enormemente.

Al frente del Ministerio de Economía tuvo que tomar decisiones difíciles. ¿Cuál fue la más compleja y qué aprendizaje se lleva de esa etapa?

La parte más compleja, al recibir un país con una deuda que superaba los $ 5.000 millones y teníamos en caja por debajo de $ 200 millones, era cómo ir priorizando con los pocos recursos que teníamos para necesidades casi limitadas de los enfermos de diálisis, de las juntas parroquiales rurales, inclusive llegando a no tener recursos ni para pagar los sueldos del sector público, de militares, policías, médicos y profesores. Esa decisión y ese manejo casi quirúrgico para ir usando los poquitos centavos que teníamos e ir priorizando a los sectores más necesitados y, al mismo tiempo, trabajar en un esquema serio de regresar a los mercados y conseguir financiamiento nos permitieron salir adelante.

Después asumió Agricultura, un ministerio muy cercano a los productores. ¿Qué encontró allí que cambió su visión sobre las necesidades del país?

Para mí, la agricultura y el campo me vienen muy naturales porque toda mi vida he estado entre la agronomía, el campo y también la ciudad y la estructura financiera. Se hizo muy natural la transición y la experiencia, pero sí conocí muchísimas más partes del país que no conocía. Aprendí muchísimo del sector pesquero, pero también de sus necesidades, así como del pequeño productor de papa del Carchi o de quinua en Chimborazo o de las grandes extensiones de potreros donde se produce la gran cantidad de leche en los valles interandinos y de cómo trabajar con ellos desde la política pública.

Ahora busca llegar a la Alcaldía de Cuenca. ¿De esa experiencia en el Gobierno qué cree que puede convertirse en soluciones concretas para la ciudad?

Mi ciudad maravillosa, mi Cuenca. Como cuencano, mi ilusión es poner al servicio de mi ciudad todos estos aprendizajes que tengo. Pude estudiar fuera, y mi experiencia en los sectores público y privado y esta decisión de trabajar con los cuencanos sin ser político, sin haber estado nunca en una elección popular, sino con esa decisión de trabajar y de cambiar las cosas para que esta hermosa ciudad pueda ser aún mejor. Podemos proyectarnos hacia un futuro más seguro, porque es una preocupación la seguridad, pero también una ciudad de oportunidades en la que podamos hacer una gran base de datos de la gente que no tiene empleo, recapacitarla en nuevas habilidades, fortalecer el emprendimiento y las nuevas tecnologías.

¿Cuál cree que es hoy la principal necesidad de Cuenca y qué debería hacer el próximo alcalde para atenderla?

Un tema fundamental y un dolor para los que también van a Cuenca es la movilidad, la accesibilidad de Cuenca, las vías que necesita para el futuro, una autopista Cuenca-Guayaquil, la conectividad interna dentro de las parroquias rurales y un tema muy metido en el corazón de todos los cuencanos: el agua. Pero desde el punto de vista técnico, de conservación de las fuentes de agua, también en las fuentes intermedias con agricultura y ganadería regenerativas. Hay que proyectar también una Cuenca para los próximos 50 o 100 años que tenga agua para el desarrollo y una Cuenca más verde, que tenga más árboles y, sobre todo, nativos, con estudio agronómico y fisiológico.

¿Hay algún modelo de ciudad que a usted le gustaría poder replicar en Cuenca?

Me encanta el modelo de la ciudad de 15 minutos, donde uno, fácilmente, a pie o en carro y, como máximo, en 15 minutos, pueda tener todos los servicios y todo lo que requiere el habitante de una ciudad segura, donde la gente pueda caminar y pueda haber vegetación. Para mantenerlo necesitamos que la gente vuelva a vivir en el centro histórico de Cuenca, que se ha despoblado mucho en los últimos años por ciertas dificultades de trámites y de la capacidad de modificar la arquitectura interna. Hay que dar facilidades y que la gente deje de irse excesivamente hacia las parroquias rurales, donde ha habido un crecimiento excesivamente desordenado y sin servicios básicos.

Lo que requiere Cuenca y lo que la ha hecho la ciudad que es es retomar un tema de planificación del desarrollo. La planificación se ha debilitado mucho en los últimos años; no tenemos un catastro digitalizado desde 2018. Entonces, con las tecnologías actuales, eso es lo que requiere Cuenca para seguir teniendo esta ciudad preciosa, ordenada, limpia y segura. La calidad de vida en Cuenca tiene que preservarse, pero para eso hay que trabajar en muchos ejes.

¿Cuál cree que es hoy la principal necesidad de Cuenca y qué debería hacer el próximo alcalde para atenderla?

Uno de los temas que yo quiero liderar es el empleo adecuado y el desarrollo económico para que los jóvenes sigan viendo a Cuenca como una opción interesante para vivir y desarrollarse. Tenemos muy buena calidad de educación, cuatro universidades y hay otras universidades privadas interesadas en localizarse en Cuenca, pero tenemos que trabajar fuertemente en el empleo entre las necesidades de la industria, el comercio, el turismo y las diferentes actividades económicas que se realizan en Cuenca.

Otro tema que es importantísimo seguir fortaleciendo es el tema cultural. Somos patrimonio cultural de la humanidad y se ha encontrado un conflicto entre el Instituto Nacional de Patrimonio y el Municipio de Cuenca en algunos temas que nos dicen que podrían poner en riesgo el ser parte del patrimonio cultural de la humanidad. Entonces tenemos que tener un crecimiento y desarrollo, pero cuidando nuestro patrimonio y el ambiente, dando seguridad y preservando la calidad de vida.

Si los cuencanos le dan su confianza, ¿cuáles serían sus tres prioridades y cuál sería su primera decisión al frente de la Alcaldía?

La primera decisión sería llamar a la mesa de seguridad para coordinar los temas de seguridad con la Policía, con las Fuerzas Armadas y con las entidades de la sociedad civil para tener un mejor control de los accesos, de los movimientos y de la tecnología. Unificar el uso de esta última para que, en caso de que haya un evento de inseguridad, inmediatamente se pueda acudir al sitio. Tener, con base en inteligencia artificial, patrullajes preventivos en ciertas zonas y, de esa forma, mejorar la percepción de seguridad de los cuencanos.

Luego, enseguida, comenzar a trabajar en los temas de conectividad. Hay muchísimos proyectos importantes en Cuenca que no se han hecho, sobre todo porque no se ha logrado articular el financiamiento y esa es una de las capacidades que yo traigo sobre la mesa.

¿Por qué considera que esa es una de sus fortalezas?

Cuando fui ministro de Economía y Finanzas, canalizamos más de $ 5.000 millones al Ecuador para proyectos importantes de desarrollo y para cubrir necesidades urgentes. Entonces, por ejemplo, para tener una nueva Circunvalación, que es un proyecto que sacaría muchísimo el tráfico pesado a la ciudad y mejoraría las condiciones, seguir impulsando el acceso sur, que es complementario a la anterior. Hay proyectos muy interesantes, como trenes de cercanía que vinculen las áreas rurales con las áreas urbanas. Tenemos muchos cuencanos que viven en las parroquias rurales, pero trabajan en Cuenca y el tema de oportunidades económicas, de empleo, sobre todo para los jóvenes.

El exministro Juan Carlos Vega plantea recuperar la planificación urbana y gestionar obras como la nueva Circunvalación y el acceso sur para mejorar la movilidad de la ciudad. Foto: Jorge Cedeño

Como me lo ha mencionado, Cuenca tiene empresas, universidades, talento y una fuerte actividad productiva. ¿Cómo aprovecharía esas fortalezas?

Queremos rápidamente comenzar ahora, inclusive en campaña, a levantar una base de datos en la que la gente que busca empleo se pueda registrar e inmediatamente hacer también un mapeo de la demanda, de qué es lo que requieren las industrias, universidades, los hoteles y hospitales, para comenzar a hacer un cruce entre oferta y demanda y entender cuáles son las carreras o las capacidades técnicas que requieren los empleadores, en los cuales se podría capacitar a las personas que no tienen empleo para incrementar la probabilidad de que encuentren empleo.

No hay peor cosa que le quite la dignidad a una persona que está muchos años sin tener la capacidad de traer el pan a su mesa, por eso queremos trabajar eso de manera integral y también en temas de emprendimiento. Muchos de los emprendimientos, en mi experiencia, fracasan por habilidades técnicas básicas, por ejemplo, de manejo financiero. También hay espacios desocupados, como el ex-Crea, donde se podría hacer un gran centro de convenciones, de ferias de emprendimiento, de eventos y de capacitación y oportunidades para emprendedores.

¿Hablamos de un trabajo integral con varios actores tanto del sector público como del privado?

Totalmente. El liderazgo de la Alcaldía, pero trabajando con el Gobierno nacional, porque están el Secap y el IEPS. Traer una nueva era de trabajar coordinados con el Gobierno, con los gobiernos locales, con las empresas, con universidades y con organizaciones de la sociedad civil.

En semanas anteriores me he estado reuniendo mucho con artesanos porque Cuenca también es una ciudad de artesanías, de joyas, de cerámicas. Entonces también tenemos que potenciar esos modelos de negocio y esos modelos de vida para la gente y, de esa forma, con oportunidades, con seguridad y con conectividad para las otras partes del país, podemos realmente tener una Cuenca mucho mejor.

¿Cuál fue el momento que lo impulsó a buscar la Alcaldía?

Viéndola a Cuenca en una situación compleja, con vendedores ambulantes en el centro de la ciudad, con disputas entre los gobiernos locales y el Gobierno nacional, con acusaciones y temas investigados por la Contraloría y hasta la Fiscalía, yo dije: creo que este es el momento que puedo poner al servicio de la ciudad mi hoja de vida limpia, transparente, con capacidad, con los estudios necesarios, con experiencia en lo público y lo privado y, sobre todo, la decisión de trabajar con todos y cada uno de los cuencanos para sostener y mejorar esa ciudad maravillosa que es Cuenca.

Fuente: El Universo

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