El gobierno de Japón llevó a cabo este viernes la primera ejecución desde que Sanae Takaichi llegó al cargo de primera ministra. La persona ejecutada fue Sunao Takami, un hombre de 58 años que en 2009 provocó la muerte de cinco personas al incendiar una casa de juegos en la ciudad de Osaka. La sentencia se cumplió en la horca.
La ejecución fue confirmada por el ministro de Justicia, Hiroshi Hiraguchi, durante una rueda de prensa reportada por la agencia oficial Kyodo. Este caso representa la primera aplicación de la pena capital en el país en los últimos 14 meses. El funcionario justificó la medida señalando que se tomó “tras una consideración extremadamente cuidadosa y minuciosa”.
Takami roció con gasolina un local de pachinko —el popular juego de bolas de acero en Japón— y luego le prendió fuego. En el ataque murieron cuatro clientes y un empleado, mientras que otras diez personas resultaron heridas. La defensa del condenado sostuvo que sufría “delirios derivados de una enfermedad mental”, pero el Tribunal de Distrito de Osaka determinó que era mentalmente competente y penalmente responsable. Esta decisión fue ratificada posteriormente por el Tribunal Superior de Osaka y el Tribunal Supremo.
Este no es el único caso reciente de pena capital en Japón. En junio de 2025, fue ejecutado Takahiro Shiraishi, de 34 años, conocido como el “asesino de Twitter”. Shiraishi fue hallado culpable de asesinar, desmembrar y almacenar los cuerpos de nueve personas en la localidad de Zama, prefectura de Kanagawa, cerca de Tokio. La mayoría de sus víctimas eran mujeres jóvenes que habían compartido pensamientos suicidas en redes sociales.
Fuente: Infobae