Israel y el antisemitismo: ¿cómo enfrentar un odio desproporcionado?

Un hecho ocurrido a finales de septiembre encendió las alarmas sobre la creciente hostilidad contra Israel. El vuelo FZ1073 de la aerolínea Flydubai, que cubría la ruta de Dubái a Tel Aviv con 172 pasajeros a bordo, vivió momentos de tensión extrema cuando el copiloto, según lo establecido por el fiscal general de los Emiratos Árabes Unidos, atacó al capitán Smit Machchhar utilizando un hacha de emergencia. La intención era estrellar la aeronave de forma suicida, preferentemente en territorio israelí. Sin embargo, la valentía del capitán herido y de varios pasajeros permitió estabilizar el avión y aterrizar en Tabuk, Arabia Saudita, sin víctimas fatales.

Las movilizaciones en universidades de Estados Unidos incluyeron agresiones contra estudiantes y profesores judíos en espacios académicos. (REUTERS/ARCHIVO)

El desenlace pudo ser trágico, pero la reacción mediática generó una nueva polémica. Medios internacionales como CNN y BBC, junto con otros de gran tradición, redujeron el incidente a un simple “altercado” entre piloto y copiloto, omitiendo el carácter terrorista del ataque. Esta minimización recordó otros episodios históricos, como el vuelo 93 del 11 de septiembre, que se estrelló en Shanksville, Pensilvania, tras la intervención heroica de pasajeros que impidieron un ataque contra la Casa Blanca. En redes sociales proliferaron teorías conspirativas que culpaban a Netanyahu y repetían narrativas contra Israel desde el 7 de octubre de 2023, fecha de la invasión de Hamás.

¿Hasta cuándo? es la pregunta que resuena. Israel enfrenta una oleada de odio que no es nueva, sino que se ha intensificado desde su creación como Estado moderno el 14 de mayo de 1948. Al día siguiente, cinco ejércitos árabes lo invadieron, y desde entonces la deslegitimación comunicacional ha sido constante, independientemente de la orientación política de sus gobiernos, ya sea de izquierda en sus inicios o de derecha en la actualidad.

El término antisemitismo o judeofobia describe esta realidad. Hoy se manifiesta con ataques contra judíos en todo el mundo, especialmente en Europa, así como en Canadá y Australia, donde los gobiernos se distancian de Israel mientras se acercan a países árabes. En contraste, en las calles de París, Londres, Toronto o Sídney surgieron manifestaciones de odio que no se vieron en las capitales árabes. Las universidades de élite en Estados Unidos fueron escenario de movilizaciones que recordaban la Alemania de los años 30, con estudiantes y profesores judíos atacados en residencias y bibliotecas.

La situación no es solo de imagen pública, sino de seguridad nacional. El autor de esta reflexión, Ricardo Israel, politólogo y excandidato presidencial chileno, sostiene que la Hasbará —término hebreo para las estrategias de diplomacia pública, comunicación y defensa de la imagen internacional— ha fracasado. Israel ha sido derrotado en la Guerra de Propaganda, un octavo frente además de los siete bélicos que enfrentó tras el 7 de octubre. La respuesta ha sido reactiva y choca con acusaciones de “apartheid”, “genocidio” y “asesinato de niños” que se instalan en la opinión pública global.

Una estrategia necesaria y sistémica

Ante la magnitud del problema, Ricardo Israel propone la creación de un Sistema de Influencia Estratégica, similar en relevancia burocrática al Mossad o al ShinBet, pero enfocado en comunicación. Este sistema debería contar con un director nacional nombrado con participación tanto del ejecutivo como de otros poderes del Estado, con acceso directo al primer ministro y suficiente independencia y presupuesto. Su misión sería unificar el mensaje en tiempos de crisis y coordinar a los portavoces de las Fuerzas de Defensa, evitando las contradicciones actuales.

La estrategia debe ser preventiva y oportuna, enfrentando teorías conspirativas, la globalización de la intifada y la instrumentalización de la justicia internacional. Israel, que ha sobresalido en inteligencia y tecnología, debe aplicar esos talentos a la comunicación, utilizando todos los idiomas necesarios —incluyendo el árabe— y adaptándose a la era de la inteligencia artificial. El objetivo es contar una historia que combine emoción y razón, accesible a distintas audiencias.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. (EUROPA PRESS/ARCHIVO)

El papel de las comunidades judías

La responsabilidad no recae solo en el Estado. La comunidad judía de Estados Unidos, por su tradición y recursos, debería asumir un rol más activo. El antisemitismo en las universidades demostró que el supuesto “poder judío” es un mito. Se requiere una reacción similar a la de la comunidad afroamericana ante el racismo: confrontar el daño causado por quienes, incluso con apellido judío, apoyan manifestaciones contra Israel, dejando claro que representan solo a sí mismos.

La historia demuestra que la judeofobia no es un problema exclusivo de los judíos. Es una señal de alarma que precede a grandes catástrofes. Ricardo Israel recuerda que, a pesar de todo, el Medio Oriente ha sido tierra de fanatismo pero también de milagros. La creciente cercanía entre Israel y los países árabes sunitas, junto con la posibilidad de un Estado palestino —siempre que haya un socio dispuesto a firmar la paz—, ofrecen esperanza.

“Decir que el antisemitismo siempre ha existido no es argumento suficiente, como tampoco es aceptable que a Israel se le castigue por todo lo que hace y por todo lo que deja de hacer”, afirma el análisis. El odio a los judíos se recrea en cada generación, reproduciendo libelos de sangre del medioevo, ahora presentados como “asesinatos” deliberados de niños.

Israel, con solo el 0,4% del territorio del Medio Oriente y una población que aún no recupera las cifras anteriores al Holocausto (solo el 0,2% de la población mundial), sigue siendo un Estado exitoso en desarrollo humano, innovación y democracia. Sin embargo, enfrenta el desafío de innovar en su respuesta comunicacional para contrarrestar una ofensiva que no cesa.

El piloto de Flydubai, que sobrevivió al ataque en el avión, es considerado uno de los hérores de este trágico hecho. (REUTERS/ARCHIVO)

La referencia al vuelo de Flydubai, junto con el 50 aniversario del rescate de Entebbe (4 de julio) y la Guerra de los Seis Días, muestra que antes hubo simpatía occidental hacia Israel. Hoy, esa simpatía se ha transformado en distanciamiento y negativa a reconocer su derecho a defenderse. La historia judía, con más de 3.500 años de continuidad, es única, y el antisionismo actual no es más que una máscara del viejo antisemitismo, definiendo el sionismo como un movimiento de liberación nacional legítimo.

El autor concluye con un llamado a la acción: es urgente que Israel y las comunidades judías respondan de manera estratégica, sistemática y eficaz, utilizando todos los recursos humanos y tecnológicos disponibles. Solo así podrán enfrentar un odio que, por su magnitud, amenaza no solo a un pueblo pequeño sino a la estabilidad global.

@israelzipper
Máster y PhD en Ciencia Política (U. de Essex), Licenciado en Derecho (U. de Barcelona), Abogado (U. de Chile), excandidato presidencial (Chile, 2013)

Artículo basado en el libro “En Defensa de Israel”, Amazon, 2025.

Fuente: Infobae

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