La percepción de que el destino de Israel está en juego ha impulsado a una multitud de ciudadanos a ejercer su derecho al voto desde la apertura de los colegios electorales a las 07:00 horas. Todo indica que se registrará una participación sin precedentes en estos comicios, los primeros tras los ataques del 7 de octubre de 2023, que se han convertido en un plebiscito sobre la gestión de Benjamin Netanyahu, el primer ministro que más tiempo ha ocupado el cargo desde la independencia del país en 1948.
“En estas elecciones se juega el futuro de mis bisnietos, de mis nietos y de todos nosotros”, afirma Olga Reznik, quien llegó de Argentina hace 27 años y reside en un hogar para adultos mayores de escasos recursos en Kfar Sava, cerca de Tel Aviv. “Es muy importante saber que mis bisnietos puedan vivir en un lugar democrático, libres”, sostiene, al tiempo que critica que Israel es “una semi dictadura” y que Netanyahu ha gobernado demasiados años. “Necesitamos un cambio”, asegura.
Como ella, muchos israelíes consideran que el país no puede continuar con el mismo gobierno. Esto explica que aproximadamente 80.000 israelíes residentes en el extranjero hayan viajado expresamente para votar, al no poder hacerlo por correo, y que la tasa de participación esté alcanzando niveles históricos.
Según datos de la Comisión Electoral Central, hasta las 16:00 horas había votado el 55,7% de los más de 7,3 millones de israelíes convocados a las urnas, la cifra más alta desde que se tiene registro en 1973. En Tel Aviv, ciudad más liberal y laica, la participación es del 50,5%, mientras que en Jerusalén, donde Netanyahu y los partidos religiosos tienen mayor respaldo, se sitúa en el 47,7% y en Haifa en el 46,3%.
En 2022, cuando la participación final fue del 70,6%, a esta hora se registraba un 47,5%. Dado que los colegios cierran a las 22:00 horas, todo apunta a que se alcanzará un récord, lo que favorecería a la oposición.
Preocupación en el oficialismo
El propio Netanyahu ha mostrado inquietud y ha instado a los votantes del Likud a “despertarse”, tras constatar “colas enormes” en los sectores árabe-israelíes, cuyos partidos podrían ser determinantes para la formación del próximo gobierno si la coalición liderada por el exjefe del Ejército Gadi Eisenkot no alcanza los 61 escaños necesarios. “Si no salimos ahora a votar, nos encontraremos con un gobierno de los partidos árabes”, advirtió en redes sociales. El ministro ultraderechista Itamar Ben Gvir también llamó a sus seguidores a votar.
La preocupación habría llevado al Likud a solicitar una prórroga del horario de votación, petición secundada por el partido de Ben Gvir y otro socio de coalición, el Shas. Su líder, Arye Deri, reconoció en un comunicado que “la alta participación en los bastiones de la izquierda y en el sector árabe es muy preocupante”. “Desgraciadamente en nuestro bando, entre los haredíes y en los bastiones de la derecha hay una especie de complacencia”, lamentó.
Sin embargo, el partido de Eisenkot, Yashar, rechazó esta solicitud, argumentando que “no se ha producido ningún incidente inusual que garantice esta petición”, que deberá resolver la Comisión Electoral. Según esta formación de centro-derecha, el Likud busca “sentar las bases para reclamaciones contra la integridad de las elecciones, en línea con las mentiras que Netanyahu ha estado propagando desde esta mañana”.
La afluencia ha sido masiva desde temprano, con largas filas en algunos colegios, como en el barrio Florian de Tel Aviv, donde no se observaban carteles de Netanyahu ni de sus socios de coalición.
“Parece que está viniendo más gente a votar, especialmente porque la última vez el porcentaje de participación en Tel Aviv fue bastante bajo”, señaló Uzi Ron, miembro de una organización civil que vela por el normal desarrollo de la jornada. Precisó que aunque está permitido persuadir a quienes aún no han decidido su voto, no se ejerce presión alguna. “Aquí no ha habido incidentes”.
Voces p or el cambio
Maya, otra votante en ese mismo colegio, eligió a la oposición. Para esta israelí de origen argentina, “no es lógico” que Netanyahu lleve tantos años en el cargo —desde 2009 hasta ahora, con un breve paréntesis en 2021 y antes entre 1996 y 1999, y que no haya enfrentado un “juicio político” por el 7-O.
Esta israelí considera que su país tiene un “Gobierno fascista”, le preocupa que “los religiosos están ocupando el lugar de los laicos” y la violencia contra los palestinos en Cisjordania, y apuesta por el cambio. “Solo sacar a Netanyahu del poder ya es un montón”, subraya, aunque admite que “el cambio va a ser muy de a poco, pero por lo menos cambiar las personas va a ser un primer paso”. “Ser parte de un lugar donde la gente maltrata a otro no concuerda con mis ideales”, recalca.
Para Débora Finguerot, estas elecciones determinarán “si este es un país democrático o no, si es un país comprado como otros en el mundo o es un país en el que el ciudadano vota por sí mismo”. Llegó desde Argentina natal con cuatro hijos poco después del asesinato del primer ministro Isaac Rabin. “Fue muy significativo para mí”, confiesa.
Débora, también residente en Kfar Sava, señala que su principal preocupación es la educación. “En este país que lo quieren volver de un país pluralista y laico, lo quieren volver un país religioso, la educación es la base para todo lo demás”, advierte, y critica la situación privilegiada de los ultraortodoxos: “Pueden seguir viviendo en este país, pero como todos nosotros, pagando impuestos, trabajando, yendo al Ejército. Eso es todo lo que pedimos los que estamos votando por la democracia”.
Marta Klipen considera que estas son las elecciones “más importantes porque se juegan muchas cosas, la democracia, el cambio de gente en el gobierno, la guerra, la seguridad… Hemos pasado demasiado acá, muchos muertos y queremos estabilidad”. Nacida en Argentina y llegada desde Venezuela, afirma que los israelíes buscan “tranquilidad y paz”. “Son demasiados años con la misma persona, se requiere un cambio”, defiende.
No todos comparten esa visión. Asher Adif votó por ‘Bibi’, como llaman cariñosamente a Netanyahu, porque lo considera “un gran líder” y quiere que “acabe con el problema” de que Irán desarrolle una bomba nuclear. “Solo Trump y Bibi pueden hacer estas cosas”, sostiene, tras el respaldo del presidente estadounidense a Netanyahu de cara a estas elecciones. “Así que estas elecciones son para conseguir que lo haga”, añade.
Fuente: Infobae