Una nueva escalada de violencia en la región del Golfo Pérsico ha provocado al menos tres heridos en Qatar, así como estados de alerta en Omán y Baréin, luego de que el Ejército y la Guardia Revolucionaria de Irán lanzaran una serie de ataques en las últimas horas. Las autoridades iraníes han reiterado su postura sobre el estrecho de Ormuz, que desde el sábado pasado se encuentra completamente bloqueado.
Ebrahim Rezaei, portavoz de la Comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento iraní, declaró en redes sociales:
“Hemos tomado el control del estrecho por la fuerza, y por la fuerza lo preservaremos”.
Previamente, el negociador jefe iraní y presidente del Legislativo, Mohamed Baqer Qalifab, advirtió a Estados Unidos que “la era de los pactos unilaterales se ha terminado”, en alusión a las divergencias de interpretación sobre el memorándum de entendimiento que regulaba el hasta entonces frágil alto el fuego.
En Baréin, las alarmas antiaéreas sonaron hasta en tres ocasiones durante la mañana, mientras el Ministerio del Interior del reino llamó a la población a mantener la calma y dirigirse al refugio más cercano. Por su parte, fuentes de seguridad en Omán reportaron a la agencia oficial ONA “varios ataques con drones contra objetivos en la gobernación de Musandam”, una zona montañosa que se adentra en el estrecho de Ormuz y comparte frontera con Emiratos Árabes Unidos.
Los incidentes más serios ocurrieron en Qatar. El Ministerio del Interior qatarí confirmó que al menos tres personas resultaron heridas, entre ellas un menor de edad, “a causa de la caída de metralla durante las operaciones de intercepción”. Las víctimas “están recibiendo la atención médica necesaria”, indicó la cartera, sin proporcionar mayores detalles hasta el momento.
El Mando Central del Ejército de Estados Unidos (CENTCOM) anunció al amanecer del domingo una nueva ronda de ataques contra Irán, en respuesta a una acción de la Guardia Revolucionaria contra un buque comercial que, según Teherán, había ignorado sus instrucciones. Esto llevó a las autoridades iraníes a decretar el cierre del estrecho de Ormuz “hasta nuevo aviso”.
Washington detalló que, durante la tercera oleada de bombardeos en la semana, se atacaron aproximadamente 140 objetivos militares iraníes, entre los que se incluyen “emplazamientos de misiles y drones, capacidades navales, depósitos de municiones, redes de comunicación y puestos de vigilancia costera”.
Fuente: Infobae